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Cultura

‘Triple Concierto’, puesta en escena donde todos ganan: Mónica Hoth

La más reciente colaboración entre Mónica Hoth y Claudio Valdés Kuri se toca a tres pianos, un violín, un cello, coreografías paródicas y seis pares de manos desbordando el escenario del teatro Juan Ruiz de Alarcón; sin actores profesionales, pero sí con músicos devenidos artistas escénicos en competencia.
 
Triple Concierto, producida por la compañía Teatro de Ciertos Habitantes y dirigida por el mismo Valdés Kuri, toma como pretexto un concurso de piano, en todas sus etapas (solista, trío, orquesta), con una gran carga metafórica, en la que sus protagonistas no compiten por ser mejores, sino por conocerse.
 
Hoth resume el sentido de la obra: es una puesta en escena sobre una competencia donde todos ganan.
 
La tercera colaboración entre Hoth y Valdés Kuri, después de El Quijote, vencedor de sí mismo, construida a partir de una obra literaria, y de Baja la voz, enfocada en las relaciones de pareja, despega del tema de la música, que requirió un trabajo exhaustivo de laboratorio entre los autores y los seis jóvenes, quienes se sometieron este año a seis meses de trabajo de taller para llegar al Triple Concierto.
 
De hecho, la dramaturga asienta que el protagonista principal del montaje es la música y su belleza. Y de hecho, la obra casi casi es una master class sobre la historia de la música de piano, al grado tal que Hoth cuenta la anécdota de que muchos jóvenes se han acercado a ella para pedirle la lista de obras interpretadas, que van de Manuel M. Ponce a Beethoven, Bach, Mozart, Grieg o Tchaikovsky.
 
Hoth, reconocida dramaturga de obras para jóvenes como Martina y los Hombres Pájaro, cuenta cómo se gestó Triple Concierto y la colaboración no sólo con Valdés Kuri, sino con todo el equipo.  
 
“Trabajamos mucho teniendo una idea clara y luego empezamos a hacer propuestas; o sea, hay ciertos temas que queríamos tratar en la obra y entonces vimos de qué manera abordarlos. Jugamos mucho a una suerte de ping pong en el que mandamos textos, los rebotamos, los corregimos, y finalmente el texto está en función de la puesta en escena, no la puesta en función del texto, esa es la premisa principal, lo que privilegiamos. Fue muy interesante la colaboración, muy generosa por ambas partes”.
 
Hoth sostiene que la obra es muy compleja al abordar muchos temas y, aunque hay mucho  humor en ella, no se constriñe al género de la sátira sobre los concursos, en este caso de música.
 
“Sí jugamos un poco con el tema del concurso, pero se tocan varios temas, como el de la competencia y qué nos desata a cada uno de nosotros la competencia, nuestras partes más primitivas o miserables; o por qué competimos, qué queremos lograr al competir. Estamos inmersos en un sistema tan competitivo que luego ya no nos cuestionamos por qué  estamos compitiendo”, expone la dramaturga en entrevista.
 
“En una competencia uno gana y uno pierde, o muchos pierden, pero el foco en Triple Concierto es: Okay, no gano pero tampoco pierdo porque tuve la oportunidad de conocerme en una situación límite.
 
“El tema de las competencias es casi de la selección de especies de Darwin, pero también hay filósofos evolucionistas que dicen que las competencias también son trabajo en equipo que nos ha hecho evolucionar. La obra nos hace recordar que también podemos aspirar a trabajar en equipo y no competir siempre solo por ser el mejor, el líder, el más reconocido, sino tratar de dejar ese cerebro reptil y proponernos a tener la voluntad de ser más colaborativos”, dice la autora nacida en Ciudad de México.
 
Hoth subraya que el trabajo de Valdés Kuri y su compañía Teatro de Ciertos Habitantes se ha preocupado mucho en sus más recientes puestas en escena por abordar el tema del bien común, que algo que tenga una finalidad que sirva a los individuos para aspirar a ser mejores personas en conjunto.
 
Triple Concierto está interpretada por Edwin Calderón, Sasha  Cortés, Sebastián Espinosa Carrasco, el ruso Konstantin Evmenkin, Mario Mendoza y Naomi Ponce de León, aunque Hoth destaca que la protagonista principal de la obra es la música, en un concurso que paradójicamente saca en ciertos momentos lo peor de quienes son sometidos a esa competencia, cuando la música expresa la armonía.
 
Concebido como una suerte de documental sobre un concurso real de piano, donde los músicos profesionales tocan en vivo conciertos de Beethoven, Tchaikovsky, Grieg, sonatas de Mozart y se someten de cierta manera al azar de cómo puede terminar la competencia, ellos mismos como jueces, Triple Concierto hace críticas con mucho humor a la cultura mexicana e incluso a cómo el público y los medios mexicanos, en una mezcla entre malinchismo y chauvinismo, se acercan a los artistas.
 
En una parodia de coreografía entre los seis músicos, sin dar nombres, se hace una sátira al reconocimiento actual a artistas que han triunfado fuera de México, como los ganadores de los premios Benois de la Danse 2018 y 2019, el tapatío Isaac Hernández, primer bailarín del English National Ballet, y la texcocana Elisa Carrillo, primera bailarina del Staatsballett Berlin, respectivamente.  
 
“(Cómo vemos la cultura mexicana) es un tema muy vigente. Nuestra relación con nuestro país es muy divertida, pero muy chocante: somos una combinación entre malinchistas y chauvinistas. Y sí tratamos ese tema, con mucho humor, o tratamos de darle una pinceladita”, expone Hoth sobre el humor.
 
Agrega que  una cosa que le encanta de la puesta en escena es que se tocan temas muy serios, pero también con mucha levedad y mucho humor.
 
“El resultado es bien padre, bien entretenido, es muy ágil la puesta, se mantiene en un ritmo galopante y con la música, es un proyecto muy ambicioso pero se llegó a buen puerto. Hay detallitos que hay que trabajar, como todo, pero a mí me encanta”, destaca la dramaturga. También acota que, aunque se aborda el mundo del piano, que representa un ámbito cultural muy específico, es para todo público.
 
Indica que aunque ella no es ninguna especialista en música, Valdés Kuri sí lo es, pues estudió piano, pero no llegó a hacer carrera como músico, por lo que el casting no fue para actores, sino para músicos de muy alto nivel para poder interpretar todas las obras musicales de Triple Concierto en el escenario.
 
“No son actores, está concebida para músicos y todos son músicos y tuvieron un entrenamiento muy duro de unos seis meses. Todos son músicos, no actores, excepto Naomi, que estudia en escuela de teatro, pero es pianista; y Sebastián, que también ha hecho algo de teatro pero es músico. Son artistas que están ampliando sus fronteras, y después de este taller han visto cómo ahora tienen más elementos y recursos escénicos”, explica Hoth, que se inició en el teatro de títeres de sombra en los ochenta.
 
Triple Concierto se presenta en el teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario de la UNAM, del 23 de agosto al 13 de octubre, en funciones de jueves a domingo. Boletos, 130 pesos, con descuento de 50 por ciento con credenciales de universitarios e Inapam.
 
Vladimir Rodríguez está a cargo de la coreografía; Diego Piñón, de la investigación escénica; Ángel Ancona, de la iluminación; Ximena Fernández, del vestuario y maquillaje, Josafat Aguilar, de la producción; Misael Martínez, de la realización de planos; Carlos Alvar, de la fotografía; Fabrina Melón, de la coordinación general; Rodrigo Vázquez Maya y Aline Bernal, asistentes de dirección y Rodrigo Auro, de vestuario. Elizabetha Gruener, del Cover.

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