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Manuel Bartlett, “el poderoso Ministro del Interior” que pudo ser presidente

Manuel Bartlett, “el poderoso Ministro del Interior” que pudo ser presidente
Foto: Cuartoscuro

Manuel Bartlett Díaz, quien actualmente es director de la Comisión Federal de Electricidad de México (CFE), fue considerado en 1987, durante el sexenio de Miguel de la Madrid, como la mejor opción para ocupar la presidencia de México el siguiente sexenio, y así cuidar los intereses de Estados Unidos.

Bartlett Díaz es uno de los más antiguos políticos que actualmente fungen con un alto cargo en el país. Ha sido secretario de Gobernación, secretario de Educación Pública, gobernador de Puebla, además senador pero también ha sido uno de los funcionarios a quienes más les ha dado seguimiento la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés).

El nombre de Manuel Bartlett ya sonaba desde el 28 de febrero de 1984 entre los documentos de “actualización” sobre México por parte de la Dirección de Inteligencia de Estados Unidos.

Dicho informe señalaba e​l debate intrapartidista que había en ese entonces con el objetivo de mejorar la imagen del gobernante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en preparación para las elecciones legislativas de 1985. Además, de una batalla con el resultado de la caída de los estándares de vida causados ​​por la profunda recesión de México.

El informe preparado por la Oficina de Análisis de África y Latinoamérica, realizado por la CIA, también contenía algunas de las actividades de la oposición, el desarrollo financiero y asuntos de seguridad, así como temas de política exterior y acciones contra la corrupción.

En este último tema se buscaba aumentar la confianza en el complejo duopolio partido-gobierno. Por ello, se ordenó la detención del exjefe de Policía de la Ciudad de México, Arturo Durazo, mejor conocido como El Negro, quien se encontraba prófugo del país acusado de varios delitos como acopio de armas, fraude y evasión fiscal. También pesaba sobre él la acusación de poseer 20 mansiones distribuidas en el país, Estados y Canadá.

Los documentos revelaban que sin duda había rivalidades políticas y los miembros de oposición se aprovechaban de los escandalosos casos de corrupción, por lo que el próximo mandatario del país debía de tener características suficientes para afrontar varios retos para el futuro.

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Manuel Bartlett visto como próximo presidente de México

En 1987, último año del mandatario Miguel de la Madrid, las fuentes de la CIA indicaban que Manuel Barlett podría ser el elegido como próximo Presidente mexicano, de igual manera, lo señalaban diversos medios de comunicación, entre ellos el The Washington Post.

Una de sus publicaciones, firmada por los periodistas Jack Anderson y Dale Van Atta, indica: “nuestras fuentes en la Ciudad de México y en varias agencias de inteligencia mencionan las posibilidades a la fecha a favor del Ministro Interino Manuel Bartett Diaz. Podría tener suerte, Bartlett podría ser la mejor opción como el más cercano a lo concerniente a los intereses de los Estados Unidos”.

Dos aspectos aparentemente hacían a Barlett insuperable ante sus contrincantes. En primer lugar era el largo tiempo que había estado con De la Madrid . “Primero, como el oficial quien ha corrido cada elección – limpio o fraudulenta – desde 1981 Bartlett ha apoyado a muchos funcionarios del Partido Revolucionario Institucional o PRI, el denominado partido político mexicano. Muy simple, ellos le deben sus trabajos”.

La segunda razón era el uso que Bartlett había hecho de su propio poder institucional base o, mejor dicho, un enorme poder político del PRI.

Dicha publicación periodística comunicaba que, de elegirse a Bartlett como el sucesor designado, significaría el “periodo más rosado para las relaciones de USA y México”. Esto debido a que Bartlett tiene personalmente relaciones con un número importante de oficiales estadounidenses.
“Barlett es descrito como ‘un inteligente astuto seguidor’ por un oficial estadounidense quien hizo su vida estudiando en México. Él es serio y duro, como beneficio del Ministro Interior, mientras todo el trabajo sucio del partido dominante se necesita hacer”.

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Manuel Bartlett , Carlos Salinas y la “caída del sistema”

Pese al visto bueno por parte de la CIA y de alguna documentación, “quienes veían a Manuel Bartlett como un futuro mandatario no vieron (hechas) realidad sus predicciones, ya que en 1988 quedó en el poder Ejecutivo el entonces secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, quien gobernó como presidente de 1988 a 1994, y quien actualmente cuenta con 72 años de edad.

No obstante, la contienda no fue nada fácil para el candidato que eligió De la Madrid, pues su oponente del Frente Democrático Nacional (FND), Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, era uno de los favoritos de los mexicanos.
Luego de que las elecciones estuvieran cerradas y ganara Carlos Salinas de Gortari, el nombre de Manuel Bartlett volvió a sonar, pues se le acusó de colaborar en el “fraude”, así catalogado por la “oposición”.

Esto debido a que el 6 de julio de 1988, día de las elecciones, el candidato de izquierda lideraba los resultados, y horas más tarde se presentó la célebre “caída del sistema”. Cuando se recuperó el sistema, el candidato del PRI, era ya quien lideraba el conteo de votos, en todo momento apoyado por Manuel Bartlett, amigo cercano y encargado de los comicios.

Aunque muchos hubieran pensado que luego de que se le negara la presidencia a Bartlett, y fuera obligado a ayudar a Carlos Salinas de Gortari a ganar las elecciones, el servidor público desaparecería de la política, al contrario, se convirtió en secretario de Educación Pública (SEP) durante la administración que ganó su compañero priista, y posteriormente fungió como gobernador de Puebla.

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La DFS, la CIA y el Cisen en Gobernación: Bartlett y sus secretos

La Dirección Federal de Seguridad (DFS) fue una agencia de inteligencia del gobierno mexicano, dependiente de la Secretaría de Gobernación. Dicha agencia fue creada por el presidente Miguel Alemán, cuya función principal era obtener información de la oposición política en turno, así como investigar cualquier acto que pudiera atentar contra el gobierno.

No obstante, gracias a investigaciones periodísticas, fue acusada de ser un instrumento del gobierno utilizado para violar derechos, desaparecer personas y torturar a gente. Posteriormente se convirtió en la Dirección General de Investigación y Seguridad Nacional, y en 1989 pasó a ser el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

La CIA también estaba dentro de esta área, ya que la DFS estaba totalmente al servicio de esta, según el secretario de Gobernación y encargado de cerrar la DFS, Jorge Carrillo Olea. Esto debido a las investigaciones sobre el agente de la DEA en México Enrique Camarena Salazar, en 1985.

La DFS “trabajaba para la CIA desde la época de Fernando Gutiérrez Barrios, que ingresó a la policía secreta del régimen en 1952”, dice Carrillo Olea en entrevista con Proceso.

En ese entonces —1985– José Antonio Zorrilla era director de la DFS, quien a su vez era amigo de Manuel Bartlett, por lo que había mucha colaboración entre las dos unidades.

En cuanto a la supuesta relación entre la CIA en México con el Cártel de Guadalajara, cuyo líder era Caro Quintero, y la relación para financiar las narcooperaciones de la contrarrevolución en Nicaragua, asegura Olea, era bien sabido por Manuel Bartlett.

“Manuel Bartlett sabía de la relación de la DFS con la CIA y de sus contactos con el Cártel de Guadalajara.​ ​Bartlett lo sabía y por supuesto que a (John) Gavin, embajador estadounidense, le interesaba más hablar con Manuel que con Bernardo Sepúlveda (entonces canciller mexicano), afirma Olea.

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Zorrilla y Bartlett, una alianza para amedrentar la libertad de expresión

De acuerdo con una nota del diario The Washington Post, publicada el 3 de octubre de 1986 y hallada en la Biblioteca de la Agencia Central de Inteligencia (CIA Library), Manuel Bartlett no solo era visto como el posible sucesor de Miguel de Madrid, sino también era catalogado como “la mano de hierro” del gabinete.

“Bartlett, un animal político como se describe a sí mismo, es probablemente uno de los asesores más cercanos de De la Madrid en asuntos políticos internos. Tiene el oído del presidente en una amplia gama de temas”, dijo una fuente de la CIA al diario en ese entonces.

Sin embargo, no solo su carácter y sus alianzas en el poder hacían que Bartlett fuera un hombre importante sino también temible, inclusive por algunos medios de comunicación, ya que según el The Washington Post, la Inteligencia Central se enteró de que José Antonio Zorrilla intentó sin éxito sobornar a los editores de la revista Proceso.

Esto con el fin de que Vicente Leñero, subdirector, y Julio Scherer García, director, no publicaran información sobre el uso de policías mexicanos de Gobernación para adentrarse en Venezuela a rescatar a la sobrina de Bartlett, que se encontraba en una secta religiosa.

“Fuentes informadas de la CIA y de las fuerzas del orden público mexicanas nos han dicho que descubrieron un intento del exjefe de la Dirección Federal de Seguridad, José Antonio Zorrilla, de pagar a los editores de Proceso 2 millones de pesos, con la promesa de otros 2 millones más si acordaban no publicar la historia”. No obstante, muchos diarios nacionales lo tomaron no como un soborno, sino cómo una amenaza de muerte, causa que llevó a Proceso a autocensurarse y no dar a conocer la información.
Hecho del que, de acuerdo con la publicación del diario estadounidense, haría jactarse a Zorrilla, pues no fue necesario que se les pagara “ni un solo peso” para no publicar.

Dicho suceso mostró a medios nacionales, internacionales, así como a agencias de investigación extranjera que el “hombre del sistema” o el “poderoso Ministro del Interior”, Manuel Bartlett, era capaz de intimidar a cualquier oponente del gobierno, justo de lo que se encargaba la DFS.

“La DFS no duda en realizar registros e incautaciones e incluso detener e interrogar a personas sospechosas de subversión”, describe el informe de la CIA.

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