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Cultura

Ópera de Henze El Cimarrón, a escena en la UNAM

El festival Impulso de la UNAM trae la versión escénica de la ópera de Hans Werner Henze El Cimarrón, la historia de Esteban Montejo, esclavizado en la Cuba del siglo XIX que se logró fugar al monte, de la cual el antropólogo Miguel Barnet escribió su mayor novela Cimarrón.
 
La obra, cuyo libreto fue escrito por el también alemán Hans Magnus Enzensberger. Se presenta este sábado 31 de agosto, a las 19 horas, y el domingo 1 de septiembre, a las 18 horas, en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, dirigida por Roberto Castro.
 
Participan en el montaje el barítono puertorriqueño Eliám Ramos, el guitarrista mexicano Pablo Gómez, la flautista estadounidense Jane Rigler y la percusionista española Carlota Cáceres; cuenta además con el apoyo de la Dirección General de Cooperación e Internacionalización, en colaboración con University of California y Casa de la Universidad de California en México.
 
El Cimarrón recupera el testimonio de Esteban Montejo, quien vivió 113 años y participó en la Guerra de Independencia de Cuba y en la batalla de Cienfuegos contra los estadounidenses.
 
Montejo fue esclavo en una plantación de azúcar, se emancipó y escapó, sobrevivió en la jungla. A los 108 años de edad, aquel cimarrón (como se llamaba a los esclavos que se fugaban en el siglo XIX), comenzó a relatar sus vivencias para su autobiografía, que en 1966 fue publicada por el antropólogo Miguel Barnet como novela testimonial y editada hoy por Siruela.
 
Henze escribió su ópera durante su estancia en Cuba entre 1969 y 1970.
 
“El Cimarrón está íntimamente ligada al largo proceso de Henze de búsqueda de sí mismo y de experimentar con formas musicales para expresar su compromiso político. Durante su juventud en la Alemania nazi desarrolló fuertes opiniones izquierdistas que mantuvo a lo largo de su vida, y encontró sus propias conexiones con el pueblo cubano y su gobierno socialista revolucionario”, relata a Impulso Robert Castro, director de escena de la versión de la ópera.
 
De acuerdo con Castro, estadounidense de origen mexicano, la obra puede ser vista como una respuesta al clima social, cultural y político de la época en la que fue hecha.
 
“En el final de los años 60 -un tiempo especialmente turbulento-, ciertos eventos están a punto de cambiar el mundo. En El Cimarrón vemos a Henze buceando en cuestiones que le interesan: la raza y los derechos civiles, los sistemas de opresión, las libertades personales, cuestiones ambientales.
 
“La ópera sigue la vida solitaria de Montejo en la sierra, sus técnicas de supervivencia, su relación con los elementos de la naturaleza y sus creencias y supersticiones. Henze integra el texto del libro con modismos de música vanguardista y elementos teatrales; además, le da a los intérpretes (barítono, guitarrista, flautista y percusionista) la posibilidad de contribuir creativamente a la interpretación de la pieza. Esta especie de proeza que vive el protagonista es un grito de libertad que trasciende el tiempo y el lugar”, añade el director
 
Castro advierte que las 15 viñetas que integran el montaje narran una trama profundamente personal e histórica a la vez.
 
“Experimentamos el sufrimiento y la opresión tanto como la libertad. Esos problemas que le preocuparon a Henze en su tiempo están todavía con nosotros, y mostrarlos en el escenario es tal vez incluso hoy más necesario. Los movimientos culturales actuales como #BlackLivesMatter han estado en el centro de nuestras conversaciones mientras creamos la puesta. Estamos comprometidos a hacer una pieza que soporta una conversación seria y necesaria con nuestro público y con ideas y temas importantes. Estamos comprometidos tanto con el arte como con la moral y la acción social del espíritu de Henze”.
 
Originalmente El Cimarrón se concibió como un montaje entre concierto y teatro. Los tres instrumentistas en escena y el barítono completan la pieza pues en algunos pasajes de la partitura la música se sugiere sólo con una variedad de símbolos gráficos, explica el director.
 
“Henze deja pedazos de la música y elementos teatrales abiertos para ser creados por el conjunto para cada presentación. A veces no es más que inspiración, una señal que debe tomar la dirección general de la música. De esta manera, los artistas participan en la creación de la partitura y la obra total. Decidimos presentarla en español porque creemos que realmente estamos poniendo la voz original y auténtica de Esteban Montejo en el escenario. Espero que el público descubra lo que Henze llamaba ‘hilos’ entre las personas y la conexión de esta historia con el mundo contemporáneo. En última instancia, El Cimarrón nos invita a soñar y desafiar la realidad para hacer el mundo en el que queremos vivir”, añadió Castro citado por Impulso.

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