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Metrópoli

Por saturación, hospitales improvisan atención a pacientes de Covid-19

Foto: Cuartoscuro

“Hubo momentos en que tuvimos de alguna manera que improvisar; se colocaron bancas y los pacientes quedaron sentados para poderlos atender», narró a La Hoguera, Aurora Flores, enfermera y supervisora de enfermería en el Hospital Regional General Ignacio Zaragoza.

El virus SARS-CoV-2 que causa la enfermedad del Covid-19 ha provocado hasta el miércoles pasado en México 36 mil 906 muertes y un acumulado de 317 mil 635 casos confirmados, con lo cual pacientes graves han saturado el sistema hospitalario dedicado a atender a afectados por la pandemia, por lo que hospitales tuvieron que negar el servicio, ya que las camas destinadas para el tratamiento del coronavirus estaban ocupadas en su totalidad.

«El servicio de urgencias se dividió en dos áreas, Covid I y Covid II, donde se albergó más de 120 camas para atender pacientes, pero llegó el momento que colapsó y no había espacio para poder brindar atención de calidad al paciente», dijo Aurora Flores.

De acuerdo con la enfermera, el hospital llegó al límite para la atención de pacientes, por lo que la única forma en que se notificó a la población fue mediante pancartas en las afueras del hospital, donde señalaban que ya no tenían espacio para poder atender y recibir pacientes, por lo que se les pedía que acudieran a otra unidad, ya que ese hospital maneja una gran cantidad de habitantes de la periferia, donde abarca parte de Nezahualcóyotl y la alcaldía Iztapalapa, por lo que las personas atendidas eran muchas, asimismo, debido a la situación, se atendieron a derechohabientes y no derechohabientes del Instituto se Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, siendo así la saturación de pacientes dentro del hospital.

«Llegó el momento en que no había espacio porque el hospital, ante la contingencia, a lo mejor no estaba preparado al 100 por ciento, conforme iban pasando los días y la demanda de atención de pacientes se fueron desalojando servicios de la torre hospitalaria, de manera que fueron bajando camas para poderles dar atención», expresó.

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Aurora comenta que alrededor de cada turno laboral, el personal de salud atendía alrededor de 60 a 90 consultas, de los cuales, una tasa de 10 a 15 pacientes eran ingresados por día, al presentar síntomas relacionados a la enfermedad, como temperatura alta, tos y dificultad para respirar, donde eran valorados y unos iban en estado más delicado que otros. Explicó que la patología lo que más afecta son las vías respiratorias a nivel pulmonar, siendo de esta forma como las personas se presentaban en el hospital, con una baja saturación de oxígeno, donde el pulmón no podía cumplir con su función completamente.

«El paciente iba con tos y no podía oxigenar bien, y te dabas cuenta porque se le ponían los dedos en la zona distal morada y la boca también, a ese signo se le llama cianosis estado peribucal, y eso es muy frecuente, además de notorio. Sin que el paciente te lo comentara es un signo que tú veías a simple vista, por lo que el paciente al llegar con una sintomatología, indudablemente era ingresado inmediatamente, para después tomarle una muestra de laboratorio y una placa de rayos x de tórax, porque el órgano más afectado es el pulmón», detalló.

Indicó que los pacientes graves que necesitan de un ventilador para poder respirar, era poco probable que se recuperaran, ya que cuando llegaban al hospital, su estado era muy delicado, por lo que hemodinámicamente estaba muy inestable, siendo sus signos vitales muy por debajo de las cifras que maneja la Organización Mundial de la Salud como signos estables, asimismo, las personas ya llegaban con el pulmón muy fibrosado y su probabilidad de mejoría era muy poca, a pesar de contar con ayuda mecánica.

En tanto para informar a los familiares de los pacientes, existieron algunos conflictos, donde mencionó que en primera instancia, el epidemiólogo del lugar pasaba a hacer un resumen del día en cuanto a los pacientes con Covid-19, y tras una valoración por parte del médico, este tenía la obligación de informar del estado de salud a sus familiares, es decir, a una persona por paciente, que solo se les permitía permanecer en la sala de espera para evitar congregaciones y descartar contagios, sin embargo, a medida que la ocupación hospitalaria fue creciendo, fue imposible la atención, ya que no se contaba con el tiempo para valorar a todos los pacientes, por lo que las personas que eran citadas a ciertas horas, mientras que pasaba el tiempo y no recibía informes, fue creando incertidumbre entre ellos, ya que cuando un paciente entra, los familiares no lo vuelven a ver hasta que exista una mejoría.

«La estrategia que tomamos es que empezaron a contratar médicos, porque la verdad hubo mucho contrato a nivel de médicos, enfermería y de todas las áreas para la atención a pacientes y ya dentro de esas áreas, se dividían entre ellos, si eran 10 médicos, se dividían 120 pacientes, y les tocaban de 10 a 15 pacientes para valorarlos, siendo su tramo de control, por lo que ellos tenían la obligación de dar los informes a los familiares, donde ellos, dentro de su resumen, sacaban una hoja de cada paciente, donde decía el estado de salud de los pacientes», señaló.

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Asimismo, dentro de estas estrategias destacó la función de trabajo social, cuyo personal, a pesar de que no daban el informe médico de los pacientes, sirve de apoyo a los familiares sobre las dudas que tuvieran en caso de que fallecieran o en caso de que los mismos pacientes pedían cosas para su higiene personal, por lo que su labor fue de ser intermediarias en esos casos, ya que al ser un área restringida, solo el personal de salud podía entrar con todo su equipo de protección.

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