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Nación

“Las armas del supremo gobierno se han cubierto de gloria”: Batalla de Puebla

Foto:Twitter

5 de mayo de 1862, el ejército de oriente, formado por cerca de dos mil hombres a cargo del general Ignacio Zaragoza, defendió exitosamente el territorio mexicano frente a las tropas francesas dirigidas por Charles Ferdinand Latrille.

Los registros históricos cuentan que el presidente Benito Juárez había previsto la posibilidad del ataque francés ante la negativa de dicha nación para llegar a un acuerdo por la suspensión del pago de la deuda externa, que acaparaba hasta el 70% de los recursos del país. Por lo que se ordenó fortificar la ciudad de Puebla y así proteger a la capital del país.

El ejército mexicano se conformó en ese momento por voluntarios, en su mayoría, sin experiencia militar.

Cerca del medio día las tropas francesas llegaron al Cerro de Guadalupe y a sabiendas de su experiencia, Latrille decidió atacar de frente, encontrándose con la resistencia del ejército mexicano, que logró el replegamiento y después la retirada del ejército francés.

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La batalla duró poco mas de 5 horas con bajas importantes para el ejército francés, que registró 476 muertos y 345 heridos, frente a los 83 muertos y 131 heridos de las tropas mexicanas.

A la historia ha pasado el telegrama que el general Ignacio Zaragoza mandó al presidente Juarez, a las 17:49 horas, en el que se lee:

“Las armas del supremo gobierno se han cubierto de gloria: el enemigo ha hecho esfuerzos supremos por apoderarse del Cerro de Guadalupe, que atacó por el oriente de izquierda y derecha durante tres horas; fue rechazado tres veces en completa dispersión y en estos momentos está formado en batalla, fuerte de mas de 4,000 hombres, frente al cerro de Guadalupe, fuera de tiro. No lo bato, como desearía, porque el gobierno sabe no tengo pare ello fuerza bastante, calculo la perdida del enemigo, que llegó hasta los fosos de Guadalupe en su ataque, en 600 o 700 muertos y heridos; 400 habremos tenido nosotros. Sírvase vd. dar cuenta de este parte al C. Presidente.- I. Zaragoza.

Finalmente, se envía el siguiente telegrama a las 19:49:

Señor Presidente.-Estoy muy contento con el comportamiento de mis generales y soldados. Todos se han portado bien.—Los franceses han llevado una lección muy severa; pero en obsequio de la verdad diré: que se han batido como bravos, muriendo una gran parte de ellos en los fosos de las trincheras de Guadalupe. Sea para bien, Sr. Presidente. Deseo que nuestra querida Patria, hoy tan desgraciada, sea feliz y respetada de todas las Naciones.”

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