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A Fuego Lento

Y si AMLO se va de gira, ¿a quién le encarga el changarro?

Este lunes Andrés Manuel dijo estar analizando la posibilidad de acudir al G20 de Japón, aunque no dando muchas esperanzas de realizar su primera gira internacional. Pese a esto, quedó en el aire una duda razonable. Si el primer mandatario sale del país por unos días, ¿quién se queda a cargo del changarro? Un encuentro de talla global demandaría la presencia del “vicepresidente”, el canciller Marcelo Ebrard. Entonces, ¿quién queda?

Como secretaria de Gobernación, el papel correspondería a Olga Sánchez Cordero, quien, conocimientos y calidad moral a parte, no ha demostrado tener los hilos para el tejido fino que demanda la conducción del país aunque sea de manera momentánea. Aunque cuenta con sus muletas, los subsecretarios Zoé Robledo y Alejandro Encinas, fraccionar la Segob en un triunvirato solo debilitaría aún más la figura.

Ante la debilidad de la Segob de la 4T, una alternativa es el secretario de Seguridad Alfonso Durazo, la cara y voz del Tridente de las Pistolas que la SSPC conforma con las Fuerzas Armadas que lideran el general Sandoval González y el almirante Ojeda Durán. Aunque una apuesta un tanto aventurada ya que no serían pocos, opositores y ciudadanos, los que alzarían la voz ante un espontáneo mando militar con Durazo como operador político.

Sin Andrés Manuel ni Ebrard, el país podría, incluso, experimentar un momentáneo régimen parlamentario concentrado en el supremo senador Ricardo Monreal. Lo que sería aún más inestable ya que él no solo tendría que enfrentar de manera directa a la oposición, en este caso en el pleno del Senado, sino también a los frentes que ha abierto al interior de Morena. Llámense Yeidckol y compañía.

Entonces, sin el presidente en Palacio, ¿quién se queda a cargo? Más aún, ¿cómo afectaría al estilo de gobierno de Andrés Manuel pasar 3, 4 días, una semana entera incluso, sin mañaneras ni giras por los estados? Su principal herramienta de operación entre la sociedad, el salir y hacerse sentir presente, se esfumaría en un segundo. Chulo se vería organizando una mañanera a la mediatarde desde algún salón de su austero hotel en Tokyo para salir en vivo a las 7 am hora de la CDMX.

Marcelo, ¿el pacificador?

Hablando de Marcelo y su particular relación con Andrés Manuel, ¿qué papel juega el canciller y único presidenciable nato en el gabinete en los conflictos internos de Morena? Desde hace unos días, se escuchan versiones de que busca meter su cuchara en el proceso de renovación interna de Morena. Con una finalidad doble: ayudar a pacificar al partidazo del presidente, pero también para ganar metros en la carrera para sucederlo.

¿Qué hacía Ebrard en la mañanera de hoy donde el tema era energético-financiero? Porque no fue solamente a hacerla de traductor del ejecutivo de Mizuho, los halagos de Andrés Manuel no eran los que se le dan a un simple traductor. No, el canciller refrendó su estatus codo a codo con el presidente de la República en un escenario pocas veces repetible: siendo ungidos en la confianza de la siempre recelosa comunidad financiera global.

Desaparecido del radar tras la debacle de las cartas al rey de España y al papa Francisco, Ebrard reapareció dominando la situación, como siempre. Siendo la voz de la 4T ante el mundo con el que Andrés Manuel no puede, o simplemente no quiere, comunicarse. Haciendo uso de la diplomacia que, extrañamente, parece estar empleando al interior de Morena para pacificar al partido afectado por la guerra intestina entre Monreal y Yeidckol.

Ebrard estaría buscando gestionar un retiro de oro para Yeidckol, posiblemente en alguna embajada, a la vez que pinta una raya con Monreal y el bloque de poder que ha establecido desde el Senado. Dado que Bertha Elena Luján pinta como la inevitable próxima presidenta de Morena, bajo el favor y gracia de Andrés Manuel, la tirada del canciller sería poner él al secretario general del partido, fungiendo como el capataz que impida más guerras civiles.

Siendo quien es y operando como opera, Ebrard ya tendría gente de confianza recorriendo los comités locales del partido que apenas hace un año lo acogió, no sin críticas, luego de ser escupido por el PRD y marginado por el MC antes de su autoexilio de Francia. Esto a sabiendas que reagrupar una base nacional como la que pudo tener en 2012, y contando con el beneplácito presidencial, le da un lugar privilegiado de cara a la siempre constante confrontación por La Grande. Le guste o no a Monreal, Sheinbaum, Clouthier, Napoleón, similares y conexas.

*Sheinbaum y su silencio ante el caso Rébsamen*

Luego de la noticia de la aprehensión de la directora y dueña del Colegio Enrique Rébsamen, Mónica García Villegas, la mandataria capitalina Claudia Sheinbaum celebró el día sábado la detención y aseguró que “siempre ha estado de lado de las víctimas”. El día domingo, se le preguntó a la jefa de Gobierno si ella iría a declarar si el juez se lo pide, a lo que respondió: “no tengo porque ir a declarar por este caso. Y aquí no se negoció nada”, así de simple.

Luego de esto, la jefa de Gobierno no ha dicho más y ha mandado las preguntas sobre el caso Rébsamen directo con la procuradora, quien por cierto, también evita el tema diciendo que el caso ya está en manos del juez.

Pues este lunes se volvió a mencionar a Sheinbaum su “posible relación con el caso” y de nuevo volvió a batear las preguntas con una sonrisa. “Eso ya le toca a la procuradora, vayan con ella”, comentó.

La procuradora informó que el juez dictó prisión preventiva justificada por homicidio culposo a García Villegas. El caso no acabará ahí, porque aún falta la investigación por el delito de “falsificación de documentos” que “permitieron la construcción” de su departamentos en la parte de alta de la escuela. Una vez que se hayan recabado las pruebas, el juez dictará la sentencia. El delito por homicidio culposo tendrá la tipificación de “agravante”, cuya sentencia es de 8 a 20 años. Y corresponderá al juez determinar si es por persona o por el delito en sí. En el caso del delito de falsificación de documentos, la sentencia es de 3 a 6 años tratándose de documentos públicos.

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