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¡Qué espectáculo…!

‘Ventaneando’ y el periodismo de caricatura

‘Ventaneando’ y el periodismo de caricatura
Foto: Especial

Si en algo hay que darle la razón a Pati Chapoy es que al arribo de Ventaneando, hace 25 años, la manera de presentar información de espectáculos cambió de manera radical.

Se olvidó la entrevista, el reportaje… ¡la nota informativa! para convertirlos en géneros periodísticos de caricatura dado el grado de chisme barato que se encuentra en sus “investigaciones”, que no son otra cosa que rascarle a la vida personal de aquellos que se dedican al entretenimiento en nuestro país, e incluso, de los mexicanos que decidieron irse a probar suerte en Estados Unidos.

Hoy en día en difícil, a menos que se conozca el trabajo del reportero, que una verdadera figura del show business dé entrevistas porque saben que ciertas publicaciones o programas de radio y televisión se especializan en tratar de involucrarse en la vida personal del personaje en turno, al grado de hasta, en varios casos, echar a pelear a los involucrados en algún chisme.

Hace algún tiempo, los propios actores, actrices, cantantes, intérpretes, etcétera, solían dar el tiempo que fuera necesario para una charla, hoy, muchos de ellos prefieren callar e incluso ignorar a reporteros porque ya saben qué clase de “nota” buscan y prefieren seguir de largo, que acercase a algún micrófono.

Por supuesto que hay trabajadores del espectáculo que al no tener el reconocimiento del público, buscan cualquier cosa para darse a conocer, y lo que es peor, salir “en la tele”.

Las otras estrellas son los reporteros y reporteras.
Hasta hace algunos años, aún se aplicaba una de las reglas básicas del periodismo: “el protagonista es el entrevistado, no el entrevistador”, pero ahora quien está atrás del micrófono o la grabadora (entiéndase teléfono celular) se ha convertido en “la nota”.

Pero también están los reporteros que gustan de los deportes extremos, por ello corretean a los llamados “famosos” para que, a chaleco, den una declaración porque si no se sienten ofendidos, y qué decir de “los jefes” que mandan a hacer “guardia” a lugares públicos para “cachar” a algún artista y meterles el micro en la boca.

Precisamente este lunes, al iniciar en las instalaciones del Estadio Olímpico Universitario, la segunda dosis de vacuna contra el Covid-19 para adultos mayores de 60 años y más que viven en la alcaldía Magdalena Contreras, un puñado de “reporteros de espectáculos” se instaló a un lado del acceso de entrada para esperar a Enrique Guzmán, María Antonieta de las Nieves y René Casados, entre otros, para entrevistarlos.

Foto: Especial.

Por supuesto que el tema no era su salud ni lo que pensaban de que ya tenían las dos dosis de vacuna, sino, por ejemplo, en el caso de Guzmán, su reacción ante la acusación de su nieta Frida Sofía respecto de un supuesto abuso sexual.

Jamás renegaré de mis inicios como reportero en espectáculos de la Extra de Excélsior, por el contrario, recuerdo con gran afecto y agradecimiento a maestros en la materia como don Tomás López Ortega, quien dirigía la sección y mantenía la ética periodística por delante de todo, y en lo que sí estaré siempre en desacuerdo es en esa práctica de dar a conocer la información de quienes se dedican a proporcionar entretenimiento y, por supuesto, de que los “reporteros” pasen a la fila de “los famosos”, al grado de que hoy hasta los ponen a participar en realitys de resistencia o digan que son “periodistas” porque, dicen, “salgo periódicamente en la tele”.

Más en LaHoguera: ¡Aguas con la basura electoral!

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