Nación
Senado avala la semana laboral de 40 horas; Morena se opone a puntualizar los dos días de descanso
El Senado de la República aprobó la iniciativa presidencial para establecer en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que la semana laboral en México será de 40 horas a partir de 2030. Sin embargo, Morena se opuso a señalar puntualmente que los trabajadores deben tener dos días de descanso, pese a que dicha idea era apoyada por la oposición y abiertamente por uno de sus aliados.
Al inicio del debate en lo general, la senadora Geovanna Bañuelos de la Torre, del Partido del Trabajo (PT) y presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, expresó que la reforma al artículo 123 constitucional para reducir la jornada laboral atiende advertencias de organismos internacionales respecto a que el exceso de horas de trabajo constituye un riesgo para la salud. Apuntó que esta modificación devolverá tiempo a las personas, la familia, el descanso, la salud y la convivencia, es decir, les permitirá vivir mejor.
Desde Morena, Enrique Inzunza Cázarez planteó que la disminución anual de dos horas, hasta llegar a las 40 horas semanales, permitirá la consolidación del Estado constitucional de bienestar. Llamó al pleno a votar a favor del dictamen para honrar la tradición constitucionalista y social, así como ampliar los derechos de los trabajadores. Recordó que el general Heriberto Jara Corona –durante el Constituyente de 1916 y 1917– pidió acotar la jornada laboral diaria a ocho horas para garantizar la libertad de los individuos, su vida, sus energías y que no sean más «carne de explotación».
El coordinador parlamentario de Movimiento Ciudadano (MC), Clemente Castañeda Hoeflich, comentó que su grupo parlamentario votaría a favor de la semana laboral de 40 horas, pero que debía establecerse puntualmente que los trabajadores deben contar con dos días de descanso. Señaló que un día libre no es suficiente para que los trabajadores del país solventen sus trámites, hagan limpieza, cuiden a los suyos y se recuperen, tanto física como mentalmente.
Por otra parte, aseguró que la modificación presidencial abarata las horas extras. Argumentó que actualmente al trabajar de 1 a 9 horas extras a la semana se tiene acceso al pago doble, de modo que a partir de la décima hora el pago es triple; sin embargo, dijo que ahora este pago triple se aplica a partir de la décima tercera hora, pudiendo llegar a representar un retroceso en el bolsillo del trabajador.
Más tarde, la senadora Cristina Ruiz Sandoval, integrante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), acusó que esta era la «Reforma del cansancio y la explotación», dado que mantenía el texto vigente de «por cada seis días de trabajo, disfrutará un trabajador de un día de descanso, cuando menos». Asimismo, indicó que ahora las horas extras se pagarán el triple hasta la número 13, en lugar de la 10, como establece la norma al día de hoy.
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Desde el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el senador Luis Alfonso Silva Romo, consideró infundadas las peticiones de establecer que debe haber dos días de descanso obligatorios, pues la jornada máxima es de ocho horas diarias. «¿Para qué establecerlo en la Constitución, si por la pura matemática ya queda muy claro?», preguntó a los críticos del dictamen.
En tanto, Marko Cortés Mendoza, senador del Partido Acción Nacional (PAN), externó que México acude muy tarde al proceso de reducción de la jornada laboral, pues desde hace más de cuatro décadas la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lo recomendó. Aunque aplaudió este ajuste a la ley en materia laboral, también aseguró que solo se hará «justicia a medias», pues para el 55% de los trabajadores que trabajan en la informalidad no significará una mejora en su vida.
Tras las primeras rondas de discusión, el Senado de la República aprobó el dictamen en lo general con 121 votos a favor, 0 en contra y 0 abstenciones. Enseguida, se dio paso a la discusión de reservas, mismas que giraron nuevamente en torno a la necesidad de establecer un nuevo mínimo de días de descanso semanales claramente y hacer que la disminución de horas de trabajo fuera inmediata, no gradual hasta 2030.
En ella, el emecista Luis Donaldo Colosio expresó que la gente requiere de una garantía constitucional expresa de dos días libres a la semana para poder cuidar de su salud, comer nutritivamente, hacer ejercicio o descansar. Subrayó que muchas veces los trabajadores ocupan su único día de descanso en lavar o comprar lo básico para la semana, quedándole poco tiempo efectivo para recuperarse.
La propuesta fue rechazada con 41 votos a favor, 52 en contra y 1 abstención. Al votarse mediante el tablero electrónico, se pudo observar que el grueso de los votos para evitar instaurar esa idea provinieron de Morena y algunos otros del PVEM; otros más del Verde, junto a los integrantes del PT, decidieron ausentarse de la votación.
Pese a esto, Karen Castrejón, senadora y presidenta del Verde Ecologista, subió a tribuna para proponer lo mismo, enfatizando que era “indispensable” que el texto constitucional dijera que los trabajadores deben tener dos días de descanso semanales. Opinó que esto era un tema de justicia para la lucha y resistencia de la clase trabajadora en los últimos años, además de una oportunidad de superar elementos que truncan la convivencia familiar y aspirar al Estado de bienestar. Pese al argumento, también fue rechazada a mano alzada.
Entre otras ideas, Ivideliza Reyes Hernández planteó modificar el artículo tercero transitorio para que la disminución de la jornada laboral a 40 horas sea en 2027 y no en 2030. Asimismo, pidió incluir un artículo quinto transitorio para dar, a personas físicas y morales, un estímulo fiscal en caso de que la reforma les obligue a incrementar sus plantillas laborales: un descuento del 50% a las aportaciones al régimen de seguridad social para las nuevas plazas. No obstante, fue rechazada su propuesta.
Tampoco se avaló la propuesta de la senadora tricolor Mely Romero Celis, quien sugirió incorporar un artículo quinto transitorio para que también se incrementen gradualmente –hasta 12– las “horas extras” máximas, que se pagarían al doble y al triple en caso de que rebasen el tope. Enseguida, explicó que el esquema actual da la posibilidad de que los mexicanos trabajen hasta 57 horas semanales (48+9 extras) y advirtió que con la reforma se elevaría hasta 60 (48+12 extras) en el año en curso.
Planteó que, contemplando que la jornada laboral semanal se reducirá dos horas cada año hasta llegar a las 40 en 2030, será hasta 2028 que el tiempo laboral máximo permitido –con horas pagadas al doble– sea menor a lo dispuesto actualmente.
Finalmente, el Senado de la República votó el dictamen en lo particular, siendo aprobado con 103 votos a favor – de Morena, PT, PVEM y PAN– , 15 en contra –del PRI y MC– y 0 abstenciones. La discusión del proyecto legislativo pasa ahora a la Cámara de Diputados para su revisión y eventual aprobación.
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