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A Fuego Lento

Barbosa se puso a la sombra de La Ceiba . . . y solo sombra le dio

Foto: Cuartoscuro

Luis Miguel Barbosa recibió en La Ceiba a Andrés Manuel a apenas 24 horas de haber asumido la gubernatura de Puebla. Voluntariamente, se puso a su sombra en un intento de humildad presumida para equipararse con él. Sin embargo, la ceiba de la 4T solo sombra le dio, dejando en claro que el mitin era suyo y el gobernador, un mero invitado.

Proclamándose como el primer gobernador democráticamente electo de Puebla, un pequeño gargajo en la tumba de Martha Érika y Rafael para no perder la costumbre, Barbosa recurrió a la institución política del besamanos para agradecerle a Andrés Manuel que engalanara el estado con su presencia. Una especie de regalo para los habitantes de la región que lo ‘apoyaron masivamente’.

Por más que lo aduló, equiparándose con él de paso, incluso asegurando ser de la misma madera, Andrés Manuel le regaló solo dos líneas de su discurso de cerca de una hora. No hubo el clásico «estamos trabajando juntos» con su respectiva alzada de brazo con abrazo ante el pueblo. Bueno, hasta a Venustiano Carranza le tocaron más cariños del supremo.

«Me da mucho gusto que esté con nosotros el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, mucho gusto que nos acompañe» y «vamos a darle un aplauso al gobernador Miguel Barbosa, que nos da mucho gusto que nos acompañe el gobernador de Puebla». Listo. Más atención no le tocó al mandatario primerizo, por más que bailoteara con la mala condición física que carga.

Curiosamente, quien sí apapachó a Barbosa fue Zoé Robledo, quien recordó que el mandatario fue su coordinador en la LXII Legislatura del Senado. Cargo en el que los Chuchos —no Ramírez y Cantú, sino Ortega y Zambrano— lo impusieron a manera de recompensa por la manera en la que arremetió contra Andrés Manuel tras renunciar al PRD.

Para quienes no lo recuerden, tras las elecciones de 2012 y hasta pasadas las de 2015, Barbosa fue el principal crítico del hoy presidente y de sus aspiraciones por constituir Morena, acusándolo de tener una soberbia sin límites y de dividir al PRD. Sorpresas te da la vida. Por cierto, ¿a quién premiaron los Chuchos como dupla de Barbosa en San Lázaro? Claro, a Silvano Aureoles, PRIlvano para los cuates, quien también recibirá al presidente este fin de semana.

PUEBLA, LA BORRADERA DE NOMBRES Y LOS NOMBRES DE TODOS LOS TIEMPOS

También sobre Puebla, el pasado 26 de junio, Miguel Barbosa se comprometió a limpiar todo rastro del morenovallismo en obras públicas y vialidades. Bajo la lógica política, esto resulta natural, es crear un nuevo lenguaje común que sustituya al otro, sin embargo, no en todos los casos es posible.

Resulta que a 5 días de haber hecho ese compromiso vía Twitter, varios de los logos, lemas y placas del periodo del Morenovallismo fueron arrancadas y ya no lucieron en su presentación en sociedad el jueves por la tarde en el teatro Metropolitano. Pero que nadie se rasgue las vestiduras porque esto, con razón o sin ella, también se hizo con la llegada del PAN a Puebla capital minando el capital político priista al quitarle a la calle del Palacio Municipal el nombre de Maximino Ávila Camacho para ponerle el de un obispo (y luego niegan la cruz de su parroquia) y posteriormente, con más razón, el nombre al Boulevard Gustavo Díaz Ordaz que contradictoriamente trasladaba a miles de alumnos universitarios diariamente.

Sin embargo, resultó curioso ver que su primer acto como gobernador junto al presidente AMLO fue en una localidad a la que nadie le ha quitado su nombre: “Villa de Ávila Camacho”. Y es que aunque casi todos conozcan al lugar como “La Ceiba”, en distintos lugares de la entidad el avilacamachismo se volvió parte del lenguaje común y de la identidad local mediante nombres de calles, carreteras, escuelas, localidades e incluso municipios.

Entre borradera y borradera, por buenas intenciones, la actualización de lo políticamente correcto y el borrar ideologías pasadas, hay gobernantes que vienen y van, pero otros que aunque no lo notemos, ahí se quedan.

LA “CAUTELA” DE LA PROCURADURÍA CAPITALINA

Este viernes por fin se confirmó que los restos hallados en el pueblo de Parres en la alcaldía de Tlalpan pertenecen a Daniel Ramírez, joven desaparecida y asesinada el 18 de mayo. Lo cierto es que esto ya era un secreto a voces, como suele indicar el lugar común. Para cumplir el requisito, el vocero de la institución, Ulises Lara López, afirmó que tan solo se remitirían a “confirmar” algo que ya se había difundido en medios de comunicación gracias a una más de las filtraciones de las que ya es cliente la estructura de la procuraduría.

Desde la noche del viernes corrió la versión señalada arriba, en donde medios digitales aseguraban que los rastros encontrados eran de la joven. Pero pasó el tiempo y no hubo ninguna confirmación por parte de la PGJ, sino hasta las 16:00 horas del día de este viernes. Se citó a conferencia para confirmar, otra vez, lo que ya era de dominio público..

Los encargados de emitir el mensaje (de la procuradora no se supo nada) comentaron que si no se dijo antes, fue para no contaminar la investigación, pues “no están facultados para dar información” a medios. Argumento razonable, pero que suena risible ante las filtraciones recurrentes de todos los expedientes que están a “resguardo” de la Procuraduría.

Afirmaron que tienen pistas y sospechosos, pero que no pueden dar detalles de las pesquisas. Pero ¿acaso importa esta cautela? Parece que no… Seguramente, antes de cualquier reporte oficial, el ciudadano se enterará gracias a las siguientes filtraciones.

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