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Seguridad

33 ex narcos hablan de su experiencia en la guerra contra las drogas

Foto: Cuartoscuro

Karina García entrevistó como parte de su tesis doctoral a 33 ex narcos para entender los motivos que los llevaron a integrar los grupos de la delincuencia organizada.

Karina García, profesora de la Escuela de Sociología, Política y Relaciones Internacionales y del departamento de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Bristol, es originaria del norte de México y señala que es una de las regiones más afectadas por la violencia durante la guerra contra el narcotráfico que emprendió Felipe Calderón durante su sexenio (2006-2012).

“Las balaceras, enfrentamientos entre cárteles y militares, que empezaron como acontecimientos esporádicos, terminaron siendo eventos frecuentes. Sucedían a plena luz del día y en cualquier lugar de la ciudad”, relató según consigna el diario El País y la BBC.

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Acusa que al igual que la violencia iba creciendo, el cártel de los Zetas iba adquiriendo mayor poder, comenzaron extorsionando negocios locales y cuando se negaban los comerciantes a pagar el derecho de piso atacaban el comercio o secuestraban a algún familiar.

A los referidos 33 ex narcotraficantes se les entrevistó entre octubre de 2014 y enero de 2015, se les preguntó del desarrollo de su niñez y adolescencia, el gusto por el alcohol y las drogas, finalmente cómo fue su incursión en los grupos del crimen organizado.

García hace énfasis en que los narcotraficantes son parte de la sociedad mexicana; señala que el gobierno de México los discriminó por medio del lenguaje al señalarlos como “ellos” y distinguirlos como los “malos”.

En la investigación se dio cuenta que no les quedó de otra más que entrar al crimen organizado, como comúnmente se señala, los ex narcos afirman que entraron a los cárteles en busca de más dinero. Ellos mismos reconocen que en el mundo del narco las personas son “desechables”.

Los ex narcos revelaron en la entrevista que ellos tuvieron “la mala suerte” de nacer pobres y marginados, por lo que llegaron al crimen organizado y sus víctimas tuvieron “la mala suerte” de caer en sus manos. 

La lógica del discurso del narco desde el punto de vista de la pobreza es que los individuos están solos y por lo tanto impera “la ley del más fuerte”, en condiciones de pobreza la gente no tiene futuro y no tienen nada que perder. El discurso del narco les hizo creer desde niños y durante su juventud que debían ser drogadictos y posteriormente delincuentes.

La forma en la que consideraron que podrían disfrutar de la vida fue comprando artículos de lujo que conseguían gracias a la remuneración por ser parte del crimen organizado.

Además en el discurso del narco también se produce la idea de que “un hombre de verdad” tiene que ser agresivo, violento y mujeriego; 28 de los 33 entrevistados admitieron que en algún punto de sus vidas su mayor ilusión era matar a sus padres, por el rencor que tenían en contra de ellos por lo que le hicieron a sus madres.

Las experiencias de vida diaria de aquellos que viven en pobreza son el caldo de cultivo para todo tipo de violencia (doméstica, de género, de pandillas). Todo enmarcado por la violencia estructural del Estado.

Karina García concluyó que la clave para atacar la violencia es entenderla: ¿de dónde viene?, ¿quién y cómo se justifica?, ¿cómo se reproduce?, ¿cómo se ha lidiado con ella? Para responder necesitamos un enfoque interdisciplinario y la disposición de nuestros gobiernos a escuchar, finalizó.

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