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Cultura

Satanismo en Veracruz, la cuna de la brujería. Parte II

Foto: Cortesía de Gastón Andrés

En la primera parte de esta entrevista presentamos a Gastón Andrés Ramos Ramírez, un joven residente de Jáltipan, Veracruz, quien a sus 20 años ha presidido dos organizaciones con el objetivo de apoyar a la gente de su comunidad. Además es líder de la Iglesia Satánica en México.

Para el joven estudiante de Derecho en la Universidad del Golfo de México, ser el dirigente de la Iglesia de Satán no ha sido fácil; sin embargo, a su corta edad, ha sabido enfrentar toda clase de obstáculos que se le presentan.

Andrés, en la entrevista pasada nos habías comentado que nadie tiene una organización religiosa como la que tuya para venerar a Satanás. Asimismo, nos dijiste que pagaste los permisos correspondientes para no adorar de forma clandestina a Luzbel. Pero ¿podrías profundizar en el cómo es que llegas a convertirte en líder de la iglesia satánica? ¿Quién te otorga ese título?

Me nombró una sacerdotisa satánica con más de 50 años de experiencia, que ya falleció. Me nombró líder por toda la congregación que yo juntaba en los días de ritual. En la gran mayoría de las ocasiones yo congregué a más personas que los brujos u otros adoradores de Satán, ya ancianos. Es por eso que a mi corta edad recibí un título que no cualquiera ostenta.

Tengo muchos seguidores de otros países. He tratado con gente de Colombia, de Israel, muchos de Estados Unidos, de Filipinas, de El Salvador, de Canadá, de España, entre otros.

Andrés, algo que nos intriga, algo que nos genera mucho interés es saber cómo son los rituales o misas negras y por qué se hacen. ¿Podrías describirnos los principales?

El más importante del año: el primer viernes de marzo. Este día se ocupa para hacer un gran ritual, para aumentar el poder de los brujos, curanderos, hechiceros, satanistas, etcétera, y limpiar el espíritu de todas las cargas que uno contrae en el año.

Cuando tú ayudas a una persona, cuando lo sacas de un problema, toda esa negatividad de cierta manera se te carga. Entonces se ocupa este día para hacer el ritual de purificación y de toma de energía.

Es un ritual largo, porque consiste en hacer la invocación; después se hace el sacrificio del macho cabrío. Ahí se aprovecha para limpiar a la gente con gallinas negras, cuyo cuerpo se le desmembra, aún con vida, en siete partes.

Después, únicamente la élite de satanistas y brujos ingresa a un lugar de adoración donde está prohibido tomar fotos o video. En ese ritual misterioso que pocos conocen consiste en ofrendar a una mujer virgen. No sacrificarla.

Me refiero a que ella da su virginidad a Luzbel, frente a nosotros. Nadie de nosotros la toca. Ella se ofrece en una mesa de mármol y es ahí donde Luzbel llega y la toma, la penetra y ella tiene que sangrar ante todos nosotros. Posteriormente, se da la fresa o la manzana que simboliza la tentación.

Ya que este ritual se acaba, se quiebran botellas de tequila en representación de acabar con todos los fracasos del año. Por último, en un lugar amplio encendemos el pentagrama invertido para cerrar el portal y devolver a todos los demonios a su lugar.

Esto que nos comentas es fuerte. Nos genera muchas preguntas. En este ritual privado, ¿la mujer entrega voluntariamente su virginidad a Satanás? Y, desde luego, no quiero sonar grosero o irrespetuoso, pero ¿cómo es que Satanás penetra a la mujer? ¿Satanás entra en ustedes espiritualmente? ¿Hay algún tipo de posesión? ¿O acaso es sólo un acto simbólico?

Sí, la mujer lo hace voluntariamente. De hecho, se estipula un contrato, porque si no encontramos una persona que lo haga voluntariamente, tenemos que pagar. Claro, antes se le hacen las pruebas correspondientes para saber si es señorita.

Y no, ninguno de nosotros la toca. En el ritual también hay mujeres presentes. Tampoco es que veamos a Satanás como tal. Lo sorprendente de ese ritual es que vemos cómo escurre la sangre. Tal vez muchos incrédulos piensan que la chica está en su mes, pero no. Son cosas increíbles que definitivamente tienes que verlas para creerlas.

Me comentaste en otra ocasión que el sacrificio de un animal tiene una razón. ¿Qué tipo de animales se sacrifican y cuál es la semántica, el significado, de ello?

No cualquier animal se puede sacrificar. De hecho un perro negro jamás [se puede sacrificar]. Te echas una sal tremenda. Hay gente, llamémosle ignorante, que creen que es matar por matar y no es así.

Los más comunes son los terneros, los chivos…, los chivos o macho cabrío muy poco, porque son muy caros. El último chivo que compré me costó 10 mil pesos. Lo mandé a traer de Perote y fueron otros tres mil pesos. Ya era un animal grande.

Éstos representan a Satanás. Entonces esta sangre se ofrece; esa sangre se le da a tomar a la gente para curar, para ayudar a restaurar, entre otras cosas.

También se le sacrifican gallos, ya sean colorados o negros. Éstos simbolizan su poder.

Los cerdos no se le sacrifican, pero sí podemos ofrendar la cabeza del cerdo, la cual simboliza la cabeza de nuestros enemigos, así como su corazón.

Igual no es que vayamos a sacrificar un toro o un novillo, pero si se le ofrenda el corazón; porque representa nuestro amor hacia él, el que se lo estamos entregando.

El ternero porque es algo virgen. Es algo que no ha sentido lujuria, atracción sexual hacia otro animal. Por eso es que se lo entregamos.

Continuando con los rituales, ¿qué otros son representativos para este culto a Luzbel?

Todos los viernes de cada mes yo hago un ritual en honor a Satanás.  De igual manera, para no cargarme todo un año, hago lo mismo [que en el ritual del primer viernes de Marzo]. Me despojo [de lo negativo] y después hago la toma de fuerza, lo cual implica ofrendar a un ternero macho o bien una cabeza de cerdo o un corazón de novillo.

Los viernes 13 son días más importantes, porque se cuenta que Cristo murió un viernes y también un viernes 13 lamentamos y estamos de luto, porque hay una historia en el que el rey Felipe IV de Francia, en el año 1307, mandó a asesinar a los caballeros templarios, apoyado por el Papa Clemente V, porque se rebelaron contra lo cristiano.

Halloween, el 31 de octubre, se conoce como el día de brujas y es una gratificación a Luzbel por permitirnos estar presentes. Ese día le rendimos honores, porque es el rey de la tierra para nosotros y le demostramos que es nuestro salvador.

En una plática personal, me comentas que has podido ver a Luzbel en visiones o en tus sueños. ¿Cómo ha sido para ti esta experiencia?

Me considero dichoso, dichoso porque no cualquiera y tal vez las personas que lo han visto les da mucho miedo. Claro, no es que venga y se siente conmigo a platicar. Es un hombre muy apuesto, es grande, alto, blanco…

La primera vez que lo vi yo ya vivía solo. Me despertó el sonido del aire. Cuando me voltee del otro lado de la cama  lo vi parado en la esquina de mi cama, yo estando despierto. No fue un sueño.

Después de ello, en muchas ocasiones lo vi en sueños. Un día yo estaba preparándole un puro de tabaco. Frente a mi altar tengo un espejo y es ahí donde se me reflejo. Eso tiene como dos meses.

Pero cada que uno le llama se siente su presencia, porque aunque uno lo adore, pues el diablo es diablo y es pesado. Te enchina la piel y te das cuenta que viene, porque los perros comienzan a aullar.

En la entrevista pasada nos comentaste, Andrés, que has tenido que lidiar con diversas situaciones debido a la intolerancia de ciertos gremios cristianos, los cuales no toleran el hecho de que tú ejerzas la libertad de culto que te es garantizada en la Carta Magna. También hablaste de amenazas. ¿Quiénes y de qué forma te han amenazado?

La delincuencia organizada. Primero empezó con algunas llamadas. Ellos aseguraban que yo ganaba un buen dinero y, honestamente, hay ocasiones en que sí me va bien, pero hay ocasiones en las que no. Y eso yo se los decía: yo me esfuerzo para mantenerme, para mantener las casas de oración y mis estudios. No tenía el dinero para estar pagando a personas sin quehacer.

Las llamadas continuaron y dejé de contestarlas. Me marcaban de diferentes números. Hasta que en una ocasión llegué a la casa de oración. Me puse a acomodar un pentagrama de acero que tengo en la entrada, cuando de pronto vi que dos sujetos se pararon en el portón.

Uno de ellos sacó un arma negra y me apuntó. Me dijo “ábreme carnalito o aquí quedas”. Le pregunté: “¿Qué se te ofrece?” y me dijeron que sólo venían a hablar. Los dejé pasar.

Su jefe ya tenía cuadrado cuánto ganaba yo aproximadamente y que yo le tenía que dar cinco mil pesos cada 15 días o que me iban a llenar de huecos en los rituales. Así me lo dijeron, pelado.

Yo le contesté: “Dile a tu jefe que no tengo esa cantidad para regalársela. Si la tuviera con gusto se la daría, porque de por medio está mi vida; pero si por adorar a mi padre [Luzbel] y a mi madre [la Santa Muerte] me van a matar, ni modo. Acepto la muerte”.

Se retiraron y créeme que no regresaron. Yo me di cuenta que era cosa seria, porque yo los vi salir y se subieron a una camioneta de esas recientes. Yo pienso que si fueran cualquier gatillero no anduvieran en una camioneta de valor ni trajeran armas de esas como ellos.

¿Alguna vez recurriste a las autoridades para pedir protección y poder ejercer tu derecho a la libertad de culto?

No. Puedo hacerlo, porque tengo muchos conocidos de la Policía Federal, tengo a un agente de la PGR, tengo a policías municipales, estatales, de todo tipo.  Ellos han llegado a solicitar mi ayuda y les he apoyado. Entonces, frecuentemente me han dicho que cuando yo desee algo, lo pida, sin pena; pero no…

Esos que se meten conmigo ¡terminan mal!, porque yo lo he visto; y no porque yo les haga algo, sino porque quien a mí me protege es el que a mí me venga. Yo por eso estoy tranquilo.

 

Lidera culto satánico en México joven de 20 años. Parte I

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