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Nación

Penales: Ciudades del crimen

negocios en cárceles
Foto: Especial

Con la revelación del documento «Yugo de los Zetas» por parte del Colegio de México, donde se describen las actividades delictivas de grupos organizados dentro del penal de Piedras Negras en Coahuila durante 2011, a nuestra memoria remontó la idea de que el crimen organizado opera en diferentes cárceles en toda la república. La Hoguera te trae un recuento al respecto:

  1. El caso del Tatos: Conocido como uno de los criminales más sádicos que hubieran pisado los sistemas penitenciarios en el Estado de México, el Tatos fue conocido por tejer una red de tortura y extorsión en diferentes partes del territorio, donde tenía un negocio de droga, compraba armas, prostituía a presas y quemaba a otros reos para sacarles fuertes sumas de dinero. Hoy se encuentra en una cárcel de máxima seguridad en Durango.
  2. Riña en Penal de Durango: en enero de 2010 se desató una batalla entre dos grupos de internos en el Centro de Readaptación Social (Cereso) número 1 en Durango. Ambas bandas dejaron una estela de violencia que contabilizó 24 muertos. Todos los implicados pertenecían a cárteles que peleaban el control del penal.
  3. Los negocios en penales de Jalisco: en el Penal de Puente Grande en Guadalajara se denunció  en 2015 un negocio millonario por parte de los presos. Entre los negocios que manejaban los internos estaban la venta de alcohol, el cobro de celda, la extorsión interna y externa, la prostitución y el centro de enlace entre grupos delictivos. Al interior se encontraron 47 tiendas que daban una derrama de 4 millones de pesos al mes.
  4. Lucha de poder por tiendas en Topo Chico: con varias denuncias por ser parte del negocio de los Zetas, Topo Chico era un centro económico con el que este grupo delictivo se financiaba. Entre tiendas de alimentos, extorsiones, venta de droga y guarida secreta para criminales, el penal le daba 15 millones de pesos por mes a los exmilitares. Ese dinero era reinvertido en el penal para sobornar custodios, autoridades y para pagar a internos que controlaban los negocios dentro de las instalaciones.

 

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