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Nación

Mientras exista el mundo no acabará la fama y la gloria de México Tenochtitlan”: Sheinbaum

Foto: Presidencia de la República

Entre el colorido del festejo y los gritos de las niñas de las escuelas invitadas a la ceremonia de los 700 años de la fundación de México Tenochtitlan, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo recordó que México no nació con la llegada de los españoles, sino que hay siglos de grandeza antes con las culturas originarias, por ello exclamó que mientras exista el mundo no acabará la fama y la gloria de México Tenochtitlan.

Al arribar por el extremo izquierdo a la plancha del Zócalo de la Ciudad de México, en la esquina con la calle de Moneda, de la mano de su esposo José María Tarriba, y flanqueada por los secretarios de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo; del de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, así como de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez y de la jefa de Gobierno de la capital del país, clara Brugada Molina, la presidenta dio inicio a los festejos y representación de los 7 siglos de grandeza mexica con el corte de listón de la réplica del ‘Teocalli de la piedra sagrada’, que es símbolo del poder mexica, que su gobierno colocó en la esquina norte de Palacio Nacional, para después dirigirse al centro del templete principal donde la aguardaba todo su gabinete ampliado, pero con la ausencia del secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, que se encuentra en Washington negociando los aranceles, y el de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch.

En su breve recorrido en el que sonreía y que saludó de mano a algunos de los asistentes entre los que estaban campesinos, ganaderos, niños, jóvenes, bomberos e indígenas, en medio del grito de “¡presidenta, presidenta!” como señal de respaldo, la mandataria federal llegó hasta su lugar para escuchar el mensaje de la jefa de gobierno y la arqueóloga e investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Lorena Vázquez Ballín.

Al tomar la palabra, previo a que se desplegara toda la producción preparada y ensayada por semanas por jóvenes elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional con representaciones de pirámides, chinampas, lagos, hojas, canoas y un águila devorando una serpiente, así como de gobernantes mexicas, Sheinbaum Pardo destacó que reconocer a Tenochtitlan no es hablar de un pasado muerto, sino por el contrario, es hablar del pulso vivo que late bajo nuestra ciudad capital, pero también en nuestras palabras, nuestra comida, nuestras costumbres y sobre todo nuestra grandeza cultural y nuestra identidad.

Por ello, reiteró que México no nació cuando llegaron los españoles en 1519, que solo tres años después destruyeron toda la gran civilización mexica que era una avanzada en sus tiempos, un imperio sólido con escritura, una lengua propia, edificaciones, leyes, cultivos, cultura y conocimientos astronómicos.

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“México no nació con la llegada de los españoles. México nació mucho antes con las grandes civilizaciones que florecieron estas benditas tierras. Los mayas, los zapotecas, los mixtecos, los purépechas, todos los pueblos originarios. Tenochtitlan por ello fue y sigue siendo símbolo de ese México profundo, milenario y resistente”, sostuvo ante la presencia de cientos de personas que se congregaron en la mitad del zócalo capitalino y que ovacionaban cada una de sus declaraciones, pese al incesante sol y el ondear de la imponente bandera en el corazón de la Plaza de la Constitución.

Destacó que a más de 500 años después de aquella invasión, ahora la cuarta transformación mira de frente y con orgullo a nuestra historia y no para dividir, sino para comprender, no para odiar, sino para sanar la memoria. “Y en ese proceso, en ese esfuerzo por recuperar nuestra raíz, la Cuarta Tranformación que inició con fuerza y tezón, el pueblo de México ha abierto un nuevo capítulo y no es casual que uno de los pilares fundamentales sea el reconocimiento de los pueblos originarios.

La presidenta sostuvo que por primera vez, el gobierno de México ha puesto en el centro, a quienes fueron históricamente relegados, para por primera vez reivindicarles su lugar, su tierra, su agua, su cultura, su palabra, y por ello sus derechos fueron elevados a rango constitucional y se les ha ofrecido perdón por todas las atrocidades del pasado a los pueblos mancillados reconociendo la profundidad de la palabra justicia.

La presidenta subrayó que “los gobiernos que tienen el valor de pedir perdón por las atrocidades del pasado, que marcaron su historia no se debilitan, se reconcilian consigo mismo y crecen con una libertad que solo otorga la verdad profunda”.

Por ello, aseguró que la Cuarta Transformación no es solamente un proyecto económico o político, sino todo un proyecto de dignidad, un proyecto que reconoce que no puede haber justicia verdadera, si no empezamos por saldar la deuda histórica con los pueblos indígenas. Que no puede haber democracia real.

“Si se excluye la voz de quienes llevan siglos resistiendo y que no puede haber identidad nacional sin reconocer y dar su lugar al profundo y orgulloso rostro indígena de México, su esencia y su grandeza cultural. Recuperar el legado de Tenochtitlan no significa vivir en el pasado, significa reconocernos en él. Significa entender que lo que somos hoy, nuestra forma de hablar, de comer, de mirar al mundo está profundamente marcado por esa historia y que solo podremos avanzar como nación si caminamos con esa memoria, con ese orgullo, con esa fuerza. Por ello debemos entender que erradicar el racismo no es una opción, es una necesidad. Y una obligación para construir una sociedad justa, incluyente y digna para todas y para todos”, sostuvo.

Dijo que hoy Tenochtitlan no solo vive en las piedras del Templo Mayor, en el calendario azteca, en la gran imagen de Tláloc o en la piedra labrada con la Coatlicue, sino vive en los barrios de Iztapalapa, en los pueblos de Tlalpan, en las mujeres que enseñan la lengua sucia hijos, en los jóvenes que levantan la voz contra el racismo, en los campesinos que aún siembran como lo hacían sus abuelos. Vive también en el corazón de un México que ha decidido no olvidar.
Por todo ello indicó que lo dice fuerte y lejos “mientras existe el mundo, no acabará la fama y la gloria de México de Noche Tenochtitlan”.

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