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Cultura

Juan Villoro: quién iba a decir que un gobierno de izquierda militarizaría tanto al país

El escritor Juan Villoro considera lamentable la política migratoria mexicana desde siempre; cómoda para recibir las remesas de los paisanos; y en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, con muchas violaciones a derechos humanos en el trato a los centroamericanos, falta de miras o planes a largo plazo y todavía rehén de Estados Unidos.

Quién iba a pensar que un gobierno que pretende ser de izquierda iba a militarizar al país, dice en entrevista el narrador, periodista, dramaturgo y sociólogo, para quien la Guardia Nacional recién creada devino patrulla fronteriza para contener migrantes en el sur del país.

Villoro se ha ocupado y preocupado por la migración desde hace décadas en sus obras, la última de ellas es el drama Cremación, que se estrena en septiembre dentro de la serie Teatro por la Dignidad de la UNAM, una iniciativa encabezada por Luis de Tavira desde hace un par de años, en respuesta al discurso xenófobo y antiinmigrante de Donald Trump.

Hijo del filósofo Luis Villoro, apenas el miércoles 31 de julio se hizo acreedor a un reconocimiento más a su vasta carrera literaria, el premio Liber 2019, que le otorgó la Federación de Gremios de Editores de España, por “su capacidad de personificar perfectamente la comunidad e intereses lingüísticos y culturales de las dos orillas del Atlántico”, y el cual recibirá en una ceremonia en Madrid el próximo 10 de octubre.

Asesor, vocero y promotor de la fallida candidatura independiente de María de Jesús Patricio, Marichuy, aspirante otomí del Concejo Indígena de Gobierno a aparecer en las boletas electorales de las presidenciales de julio de 2018, Villoro destaca también que en lo que va de la administración de López Obrador han sido asesinados 10 activistas indígenas.

Su drama Cremación aborda la problemática migratoria pero desde un ángulo original: un fugitivo estadounidense que no quiso ir a la guerra de Vietnam huye a México donde procrea una familia que abandona y a la que luego quiere buscar. Se presentará del 12 al 22 de septiembre en el foro Sor Juana Inés de la Cruz del Centro Cultural Universitario, en CU. Dirigen Luis de Tavira y su hijo José María de Tavira, con David Hevia, Stefanie Weiss, Pedro de Tavira Egurrola y Daphne Kelle en el elenco, y Jesús Hernández, en escenografía.

Actualmente otra obra teatral de Juan Villoro se presenta del 6 de julio al 8 de septiembre en un escenario insólito, el Museo Tamayo, fuera de los foros tradicionales. Se trata de La guerra fría, ambientada en el Berlín occidental de principios de los ochenta, los últimos años del Muro.
 
Hace unos días, el canciller Marcelo Ebrard reportó por Twitter una reducción del 39.5 por ciento del flujo de migrantes hacia EU. ¿Qué opina de que un secretario de Relaciones Exteriores mexicano esté presumiendo una política migratoria que responde a los intereses del gobierno de Donald Trump?

A mí me parece muy grave que una amenaza económica de Donald Trump, de subir aranceles a productos mexicanos y a remesas, se haya canjeado por una política migratoria. Y, desgraciadamente, esto revela la falta de fuerza de nuestra economía y de nuestra política para enfrentar circunstancias adversas y la dependencia que tenemos de Estados Unidos; en vez de diversificar nuestros mercados y la relación con otros países, seguimos siendo rehenes de los caprichos norteamericanos.

Desgraciadamente la Guardia Nacional recientemente creada se ha convertido en una patrulla fronteriza. Y me parece absurdo que en los acuerdos que se establecieron con Estados Unidos haya que tener una cuota y una rendición de cuentas de que México se ha portado bien, entonces realmente esto habla de una situación totalmente desigual y asimétrica.

“Entiendo que el canciller Ebrard está haciendo un enorme esfuerzo por sortear una situación muy complicada —como él mismo dijo— por ganar tiempo. Pero la política exterior de México no puede depender de ganar tiempo, tiene que tener una firmeza y una posibilidad de sustentarse a largo plazo. Creo que nos están faltando miras al respecto. Es cierto que este gobierno se ha encontrado con una situación totalmente adversa y ha tenido que actuar en consecuencia; no fue creada la situación por este gobierno, pero creo que simultáneamente se deberían hacer proyectos de largo plazo para reforzar la política exterior mexicana y sobre todo para diversificarla”.
 
Desde hace décadas has abordado el tema de la migración en tus escritos. ¿Cómo has visto los cambios en la política al respecto? ¿Ha habido algo positivo que favorezca a los migrantes, digamos, en los últimos 20 o 30 años?

No, ha sido una situación lamentable, porque de manera muy cómoda, México le ha echado la culpa de todos los desastres a Estados Unidos. Y entonces, en vez de solucionar las condiciones de vida que hacen que los migrantes vayan a buscar trabajo al otro lado y en vez de tener una política migratoria con Estados Unidos que impida la deportación y que regularice a quienes están desarrollando trabajados que no son deseados y que son necesarios allá, en vez de eso, lo que se ha hecho es ignorar el problema porque las remesas se han convertido en el 10 por ciento del PIB y en esa medida ayudan económicamente a México y se evita el problema del desempleo que generarían esas personas aquí. Ha sido una postura pasiva, muy cómoda de distintos gobiernos mexicanos. Es un problema estructural, eso viene de lejos. Del mismo modo, la política discriminatoria estadounidense también ha sido estructural, baste recordar que Obama rompió el récord de deportaciones de mexicanos, fue la cara sonriente de la misma política agresiva de Donald Trump.

La actual política mexicana empezó con un proyecto muy interesante del nuevo gobierno encaminado al desarrollo de Centroamérica y para permitir el cruce de centroamericanos. Pero, de pronto, cambia la situación. Ahora hay incluso ONG de auxilio a migrantes que acusan al gobierno de López Obrador de criminalizar a los migrantes. ¿Crees que sea así?
 


Creo que la solución sí tendría que ver con favorecer mejores condiciones de vida en Centroamérica. Es un problema multilateral, tiene que ver con muchos países y con la actitud de tener México no solo como el hermano menor de Estados Unidos, sino como un país también responsable que atienda lo que ocurre al sur de nuestra propia frontera. Cuando un mexicano dice “voy a la frontera”, se refiere al norte, es decir parecería que sólo tenemos frontera con Estados Unidos. Y todo mundo sabe que los maltratos que padecen los migrantes en México son superiores a los maltratos que padecen los migrantes mexicanos en Estados Unidos. Basta ver películas, como La jaula de oro, por ejemplo, para ver la situación oprobiosa en que se encuentran los guatemaltecos, los hondureños, los salvadoreños que cruzan en nuestro país en el tren La Bestia para llegar a Estados Unidos. México ha tenido una desatención enorme en términos de derechos humanos hacia los migrantes que han estado aquí y también se ha desentendido de colaborar económicamente para que la expulsión de gente no sea necesaria en Centroamérica, y esto viene de lejos.

Fotografía: Barry Domínguez

“De pronto viene como una invitación humanitaria decir que no les vamos a hacer nada, que los podemos acompañar en su tránsito aquí en México, ignorando que Estados Unidos va a cerrar la puerta. Entonces México se queda con el problema y le estalla en las manos. Creo que ha habido una política indecisa desde hace mucho tiempo, que desgraciadamente no se ha corregido ahora. Y estoy totalmente convencido de que hay muchas violaciones de derechos humanos en el trato a los migrantes en estos momentos”.
 
Sobre esta zona cercana a la frontera sur, en Tabasco. Tú fuiste uno de los primeros que criticó el plantón de López Obrador en Paseo de la Reforma en 2006 tras la elección presidencial. ¿Qué opinas hoy de la ley del garrote en Tabasco para criminalizar las protestas sociales y que avala el mismo López Obrador?
 
Son contradicciones entre la política que se plantea desde la oposición y la política que se ejerce desde el poder. Quién iba a decir que el país se iba a militarizar tanto con un gobierno pretendidamente de izquierda. Quién iba a decir que un gobierno pretendidamente de izquierda le diera la espalda a los pueblos originarios. En lo que va del gobierno de López Obrador han sido asesinados diez miembros del Concejo Nacional Indígena, nunca habían sido tan atacados los indígenas, y esto no quiere decir que haya una política deliberada o sistemática por parte del gobierno, pero no hay condiciones de seguridad para los pueblos originarios. Desgraciadamente lo que se ejerce ahora como política es muy distinto a lo que se planteó como oposición, y sobre todo lo que se planteó como oposición en 2006. El escritor Emiliano Monge, respondiendo una pregunta de qué le diría a López Obrador, contestaba: “Le recordaría quién era en el 2006”, cuando empezó en su afán en ser presidente. Han cambiado mucho las cosas, no necesariamente para bien. Me preocupa también muchísimo la alianza con los evangelistas y la progresiva evangelización de la política nacional.
 
Paco Ignacio Taibo II acaba de anunciar que el FCE no va a la Feria de Fráncfort por austeridad y porque tiene poco que ofrecer allá, y tú recibes este premio de los libreros españoles por tu obra. Qué ironía, ¿no? Has estado muchas veces en la feria de Fráncfort, ¿tú sí irás esta vez?

El premio Liber me lo dan en la Feria del Libro de Madrid. Y sí he ido muchas veces a Fráncfort, en especial cuando México fue país invitado. No conozco las razones de Taibo. Aprecio que Paco Ignacio Taibo II ha estado evitando dispendios. Me parece muy importante su medida de cancelar el coctel fastuoso que se hacía en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que no le ayudaba a nadie: era una borrachera con mariachis. Me parece mucho más importante hacer libros, me parece mucho más importante que la Feria de Libro Infantil y Juvenil vaya a tener distintas sedes, que se repartan los gastos. Que haya libros de muy bajo costo, como los de Vientos de pueblo, y que se estén reflotando sucursales que funcionaban con pérdidas. Yo no sé cuál era el gasto, no conozco el detalle concreto sobre la decisión sobre Fráncfort, pero sí aprecio que la política de austeridad del Fondo de Cultura Económica se está utilizando más en favor de los libros, en el pago a los autores, lo puedo decir, un pago de regalías puntualísimo; se están cambiando las prioridades, había un elevador que sólo tomaba el director del Fondo y nadie más, y ahora está abierto a cualquier visitante del edificio. Todas estas cosas me parecen encomiables.

Fotografía: Barry Domínguez

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