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A Fuego Lento

Infiltraron al vocero de la disidencia petrolera en las mañaneras

Foto: Cuartoscuro

Algo que ha popularizado Andrés Manuel en un año 2 meses de mañaneras es que la prensa crítica es ‘vocera’ del bloque conservador opositor a su gobierno. Bueno, ahora la disidencia del sindicato petrolero logró infiltrar a su propio vocero, literalmente, a la primera fila de los diálogos circulares matutinos. Todo estaría bien si fuera un aplaudidor más, pero, ¿qué pasa cuando a los anti-Romero Deschamps no les hace justicia la Regeneración? Exacto, calumnias y ataques. A domicilio.

El señor Marco Antonio Olvera Jiménez jura ser reportero con amplia trayectoria en los principales medios de comunicación del país, aunque nadie lo conozca salvo por un trabajo: manejarle la prensa a distintos actores políticos del país. Por eso llamó la atención cuando, de repente, comenzó a utilizar sus intervenciones mañaneras para dar seguimiento a la sucesión de Romero Deschamps en el sindicato petrolero. Destacando el proyecto transformador del líder de la disidencia, Mario Rubicel Ross García.

Este interés porque Andrés Manuel meta las manos en favor del bloque de Ross García seguramente no tiene nada que ver con que comenzó a ser el vocero del autoproclamado “nuevo líder sindical”. Incluso mandando un boletín citando a conferencia el pasado 3 de enero para “dar a conocer las medidas que el sindicato de Pemex emprenderá para apoyar a la recuperación de la industria petrolera de la 4T que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador”.

Incluso se dio la ‘coincidencia’ de que el señor Olvera Jiménez leyó de su celular, el 27 de noviembre, una pregunta sobre como Romero Deschamps seguía operando en el sindicato a través de su alfil, Miguel Limón Hernández, acusando directamente a la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, de favorecer al cacique priísta. Esto solo para que, el 4 de diciembre, Jaime Hernández, compañero de Marquito en Bajo Palabra, leyera exactamente la misma pregunta.

Pero estos no fueron los ataques más descarados hacia la secretaria del Trabajo ya que, meses antes, el 23 de julio, el señor Olvera Jiménez tomó el omnipotente micrófono de las mañaneras para pedirle una respuesta al presidente sobre qué hacer ante el marcado conflicto de interés que aqueja a Luisa María ya que su padre, el abogado laborista Arturo Alcalde Justiniani, es ni más ni menos que el abogado personal del infame Romero Deschamps. Palabra de Marquito.

Claro que esto se negó de inmediato porque, pues, no es verdad. Andrés Manuel lo negó en el acto, pero en las mañaneras, lo que no mancha, tizna. Concluyendo la conferencia, Jesús Ramírez Cuevas abordó al señor Olvera Jiménez para aclararle que su planteamiento era falso, recibiendo un escuálido “ok” en respuesta. La misma secretaria recurrió a las benditas redes sociales para rescatar el honor de su padre ante semejante embestida desde una trinchera, supuestamente, amiga.

El señor Olvera Jiménez es más conocido en el medio de los medios por su cercanía con el hoy diputado Benjamín Robles, lo que le valió volverse el vocero de la bancada del PT en San Lázaro. Fracción que, por cierto, en días pasados anunció su respaldo a la disidencia petrolera de Ross García. Además de llevar la prensa de René Bejarano, Dolores Padierna y el Movimiento Nacional por la Esperanza, una especie de ‘fuerzas básicas’ de Morena.

Tal parece que el señor presidente simplemente no puede tomarse un respiro. Cuando no es atacado de manera inmisericorde por los voceros de los conservadores moralmente derrotados, son los auténticos voceros de sus autoproclamados aliados quienes le dejan saber que esas amistades cuestan, y muy caro. Entre líderes sindicales te veas. A ver cómo les va a Andrés Manuel y Luisa María mañana en la mañanera con la fichita de quien aspira a ser heredero de Romero Deschamps que Jesús Ramírez les soltó en la primera fila.

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