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Nación

Francoequinoterapia, una opción para mejorar calidad de vida

Foto: Omar Paredes

Camila tiene poco más de tres años. Cuando nació, los doctores no le dieron una larga esperanza de vida, ya que nueve de cada diez niños que nacen con síndrome de cri du chat mueren antes de cumplir un año.

El síndrome de cri du chat o síndrome del maullido de gato es una alteración que afecta al cromosoma 5, donde parte del brazo corto de esta estructura celular no termina por desarrollarse provocando un retraso del crecimiento intrauterino, falta de peso en el recién nacido y llanto similar al de un gato. Esta condición se presenta en uno de cada 50 mil personas y predomina en las niñas.

Sin embargo, Camila lleva una vida como cualquier otro niño de su edad; le gustan las fotografías y sonríe cuando mira una cámara. Asimismo, disfruta su terapia con caballos, de quienes se ha vuelto una amiga y la han ayudado en el largo proceso para fortalecer sus músculos, mente y corazón.

Al igual que Camila, son varios los niños y jóvenes que reciben equinoterapia en la Asociación Civil que Xóchitl Franco echó a andar hace poco más de siete años, en la que han sido rehabilitadas decenas de personas con barreras para el aprendizaje.

La equinoterapia, desde sus orígenes, sirve para apoyar a la recuperación física y emocional de los niños. Yo me pregunté: ‘además de ésto qué les da el caballo propiamente, cómo sumar algo que genere en el niño una mejor calidad de vida y su inclusión en el mundo’, pues eso, favoreciendo los aprendizajes escolares a través del uso del caballo. De esta manera, trabajamos con distintos tipos de barreras de aprendizaje que presenta el niño como: una discapacidad, TDA, TDA con hiperactividad o simplemente niños que pasan por alguna situación emocional en su núcleo familiar”, explica Franco.

Xóchitl es maestra de educación física en preescolar y de intervención pedagógica. Su vocación e inquietud la llevaron a desarrollar un amplio estudio de evaluación y diagnóstico para resolver la problemática del rezago educativo en las escuelas públicas de la ciudad, evaluación que conjuntó con una de sus mayores pasiones: los caballos.

Francoequinoterapia mezcla la vocación, el amor y la disciplina con las ganas de ayudar, ya que, en sus instalaciones, al poniente de la ciudad, Xóchitl recibe a niños de entre los cinco meses y 25 años, pues, a través de sus investigaciones, ha desarrollado estrategias de atención de acuerdo al rango de edad y condición física y emocional.

Galopar como caballos

Lupita, de 25 años, es una joven con parálisis cerebral. Desafortunadamente para ella ha sido prácticamente imposible acceder a la educación y no ha sido precisamente por su condición, sino, porque las escuelas la han rechazado categóricamente al no contar con la infraestructura y programas que ella requiere. En este nivel, el del derecho a la educación, es donde queda evidenciada la escasa atención y seguimiento para personas con parálisis cerebral y otras condiciones, pues para el sistema educativo ha sido más fácil excluir que integrar.

Pese a las adversidades, Lupita ha encontrado en Francoequinoterapia un lugar para sentir que pertenece a un equipo. Todos los sábados acude a su terapia acompañada de su padrastro, quien la ayuda a sostenerse arriba del caballo mientras Xóchitl la instruye para reconocer y asociar números, letras y colores.

Nosotros trabajamos las terapias personalizadas. Cada niño requiere diferentes intervenciones pedagógicas. Y efectivamente, como Camila tiene tres años su necesidad y afectación en cuanto al desarrollo requiere un tipo de terapia diferente a la de Lupita, porque ella también requiere la parte de desarrollo motriz aunado al aprendizaje de lenguaje. De esto se trata, de favorecer diferentes desarrollos”, explica Xóchitl.

De la misma forma que las terapias ecuestres crean vínculos entre los caballos y los jóvenes, en los padres repercuten directamente las mejorías de sus hijos en el proceso de adaptación a un entorno que corre a un ritmo distinto al de los chicos.

Esta terapia ayuda a trabajar de manera más armónica, ya que acerca a los niños al nivel de vida promedio. De la misma forma apoya a lo padres, pues al ver que sus hijos avanzan hacia la autonomía, eso les da la seguridad de que cuando ellos falten o no tengan la condición para ayudarlos, éstos podrán valerse por sí mismos”, señala.

Todos los martes, viernes y sábados Xóchitl Franco da atención a niños y jóvenes como Camila y Lupita con la ayuda de “Jalapeño”, “Bolsillo” y “Pepe”, sus caballos, y de un amplio equipo de voluntarios encabezado por Nicté García Franco, su hija y Fabiola Díaz, su amiga.

Una tarea nada fácil

Son muchas las barreras a las que Xóchitl y el equipo de Francoequinoterapia se han enfrentado; la primera: la indiferencia social. Pues aunque también son numerosas las manos que han sumado esfuerzos para fortalecer el proyecto, en ocasiones, estas no han sido suficientes para garantizar mayor cobertura y alcance a la población que requiere la atención que ofrece esta A.C.

Los recursos económicos también han sido una traba para seguir galopando, pues los servicios de atención médica, alimentación y cuidados que requiere un caballo oscilan entre los 40 y 50 mil pesos mensuales, esto, sin contar el mantenimiento que requieren las instalaciones.

Afortunadamente, el espacio donde Xóchitl imparte las terapias es propiedad de su padre, quien también le heredó el amor y gusto por los caballos, sin embargo, al terreno se le tuvieron que hacer modificaciones para garantizar la seguridad y un ambiente propicio para que niños y jóvenes reciban cada semana la terapia.

Hasta hace apenas unos años, Francoequinoterapia recibió como donación el techo que ahora cubre a los pequeños del intenso sol y las inclementes lluvias de verano, pues anteriormente el clima obligaba a replantear las estrategias de impartición terapeútica, y cuando la ayuda es personalizada y está exclusivamente enfocada a una condición, como el caso de la terapias de Xóchitl Franco, el tiempo es irremplazable.

Por otro lado, Xóchitl advierte que hay mucho por hacer: “Esto ha ido creciendo con el apoyo del servicio social de diferentes universidades (Iberoamericana y el Tec de Monterrey). Todavía no logramos que el Gobierno mire hacia nosotros. Hemos tratado de tocar puertas pero no se han abierto, sin embargo, siempre hay voluntad de otras personas que nos han ayudado. Yo creo que si el gobierno viera lo que estamos haciendo seguramente se sumaría a esta causa”.

Cada uno de los niños requiere atención específica, lo que se traduce a elevados costos en programas de investigación y actualización, además de la ya mencionada infraestructura que garantice óptima atención.

Hay niños con historias diferentes. Hay pequeños que sus padres simplemente no tienen las posibilidades de pagar una terapia de esta naturaleza. Nosotros jamás decimos que no a nadie. Nos cuesta mucho trabajo continuar con esto. Quienes pueden nos apoyan con un donativo que por supuesto no cubre todas las necesidades, pero sí hay niños que definitivamente no pueden pagar. Nosotros no les decimos que no y los absorbemos dando una beca. Trabajando así, con ellos, hemos contagiado la voluntad de otros para sumarse a este proyecto”, explica.


Xóchitl mira hacia el futuro y pretende convertir del espacio un lugar funcional para ofrecer mayor atención especializada, como dos centros: uno de terapias y otro para brindar atención a los padres.

Actualmente, las instalaciones de Francoequinoterapia se han visto amenazadas por la construcción del Tren Interurbano de Pasajeros Toluca-Valle de México. Autoridades federales se han acercado a Xóchitl para plantearle un posible cierre de su centro de equinoterapia, sin embargo, ella ha negado suspender la atención de niños y jóvenes.

Yo no tengo problema con que construyan el tren, siempre y cuando me garanticen un nuevo espacio que me permita continuar dando terapia a estas personas que la necesitan tanto. No pido ni más ni menos de lo que tengo, sólo quiero que estén dispuestos a darme un espacio similar y con las mismas condiciones para seguir galopando con esto jóvenes y estos bellos animales. Quisiera que este modelo pudiera multiplicarse a lo largo del país ya que esta hecho para mexicanos y sobre todo, responde a la reforma educativa” finaliza.

 

 

 

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