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A Fuego Lento

En el PRI, si queda uno, el otro se va a Morena… en Guerrero

Foto: Cuartoscuro

Nos guste o no, la carrera por las 15 gubernaturas del 2021 ya inició y en el frenesí político que es la 4T, ya se cocinan las alianzas nonsantas de las que saldrán los próximos mandatarios estatales. Muestra de esto es el estado de Guerrero, en donde los aspirantes a la candidatura del PRI ya se hablan por debajo de la mesa con los punteros de las encuestas de Morena, a manera de cuerda de rescate en caso de que el dedo no les sea favorable.

Como ocurrió con la elección interna del PRI donde, como elocuentemete lo advirtió Jorge Carlos Marín, ‘si queda uno, el otro se va a salir’, los principales interesados en tomar la estafeta de Héctor Astudillo afilan cuchillos para que, en caso de que no se les otorgue la candidatura, por lo menos tener con qué cortarle las alas al elegido. Siendo Manuel Añorve y Mario Moreno quienes se miran, listos para atacar.

Y es que, mientras Añorve apoyó a Alito en la contienda tricolor, precisamente con miras a cobrarle el favor en la próxima elección, Moreno es el alfil del gobernador Astudillo. Quien nomás nunca se alineó con la cargada de mandatarios priístas que operaron en favor de alias ‘amlito’, en su lugar prefiriendo mantenerse con cuadros cercanos a Manlio Fabio Beltrones y las piezas que acomodó en distintas gubernaturas, como Claudia Pavlovich o Christian Tello.

Sabiendo que el PRI enfrenta una carrera cuestarriba bastante empinada, ambos campamentos ya entablaron comunicación con los suspirantes morenistas para convertir la pendiente en un muro impenetrable en caso de no ganar. Por lo que el tricolor podría pasar de gobernar Guerrero a perder el registro en la entidad en apenas un par de horas durante algún domingo de julio de 2021.

De imponerse Añorve y la nomenklatura priísta, el elegido de Morena tendría a su favor el aparato gubernamental de Astudillo, quien probablemente buscaría un retiro tranquilo a cambio de apoyar la segunda alternancia en el estado. Mientras que, si es el gobernador cuyo dedo pone el nombre final, el priísmo estaría actuando de la mano del candidato morenista, ahorcando al mandatario durante sus últimas horas en el cargo. Entre priístas te veas, pues.

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