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¡Qué espectáculo…!

Brozo, venderse al mejor postor

Foto: Cuartoscuro

La comedia en nuestro país siempre ha sido el arma para mostrar las inconformidades “del pueblo” hacia las autoridades en turno o para hablar de temas que no están permitidos en el momento. 

Don Germán Valdés, Tin Tan, se ponía de acuerdo con escritores y guionistas para poder decir las palabras “marihuana” y hasta “cocaína” en tiempos en que se multaba o encarcelaba a quien o quienes las espetaban en público. 

Mario Moreno, Cantinflas, le ponía sal a la herida al referirse a lo chueco que andaba la policía al querer levantar a quien, como Heraldo de Roma, se ponía en la calle a gritar en contra del gobierno.

Cantinflas en sus inicios. Foto: Especial

Don Jesús Martínez, Palillo, se reventaba con periódicos en mano monólogos bastante sabrosos en las carpas para poner en su lugar al gobierno, sobre todo al “esdrújulo y chupeteador” Ernesto Uruchurtu, conocido como “Regente de Hierro”, y traía su amparo para librarla y que no lo entambaran.

Jesús Martínez, Palillo. Foto: Especial

Don Héctor Suárez dejaba ver lo podrido del sistema político con sus caracterizaciones de diputado, senador, líder de partido y hasta charro de alguna organización de trabajadores o agrarista.

Hoy ha levantado ámpula lo dicho por Brozo respecto de calificar a Andrés Manuel López Obrador como “pinche presidente”.

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En este caso, lo lamentable es ver cómo este personaje ha denigrado a la comedia de manera tal que su “crítica” a un sistema de gobierno la vendió al mejor postor.

Héctor Suárez, recientemente fallecido. Foto: Especial

Esto se nota por la rabia en su mirada y tono que muestra preocupación sobre todo cuando “atrás tiempo” el “payasito de la tele” y su pareja Loret de Mola le apostaron a que la 4T fallaría en tener una posible vacuna contra el Covid-19 antes que otros países.

¿Por qué hablar de vender la comedia? Muy fácil, no sólo porque el discurso de que ahora se utilizará la vacuna con fines electorales es el mismo que ha utilizado el vividor de Gabriel Quadri, sino porque los gobernadorcitos que no quisieron ser parte del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), hoy reclaman tenerla primero que otros estados: 
Uno de esos mandatarios locales es el rey del showbussines, Enrique Alfaro (Jalisco), quien hace poco le dio una lana a Brozo y a Loret de Mola para hacer algunos promocionales a su favor en la tierra del tequila: ¿Quieren que les cuente un cuento…?

Decir pinche, pendejo o “Brozo es un hijo de su puta madre” corresponde a la libertad de expresión en un medio de comunicación, pero demuestra que la imaginación es nula.

Brozo junto a Carlos Loret de Mola. Foto: Especial

En clases de periodismo te enseñan a mentarle la madre al presidente sin mentársela, se llama crítica, pero por supuesto Brozo no lo sabe, no es periodista, y si en Televisa se lo hicieron creer, pobrecillo payasillo. 

Tin Tan, Cantinflas, Palillo y Suárez no necesitaron de insultos directos para criticar, sabían por dónde y cómo, por ello son respetados por generaciones, en cambio Brozo ha pasado a ser uno más del montón, de esos que viven encerrados en pequeños mundos familiares como Estetoscopio Medina Chaires o quieren llevarse al baile a todo tipo de Margaritos, de esos que son aplaudidos por mediocres como Chumel Torres.

Ausencio Cruz hizo bien al dejarlo, él sí es un actor de comedia política, mientras que Víctor Trujillo sigue en “la caravana” y cuando cuelgue la peluca verde terminará por ser de esos “don nadie” porque como “Yohnny Latino”, los que hoy lo adulan mañana lo llevarán al baile como en “La Pirinola”, al cambiar la comedia por la vanidad, el bolsillo y el hambre… de amistades; eso es insultar dos excelentes oficios: la actuación y el periodismo. ¡Óraleee…! 
 
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