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Economía

74 de cada 100 mexicanos que nacen en pobreza mueren en esta

74 de cada 100 mexicanos que nacen en pobreza mueren en esa condición: CEEY
Foto: Cuartoscuro

74 de cada 100 mexicanos que nacen en la pobreza no logran superar dicha condición económica. Esto es lo que afirma el último informe del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), el cual parte de la desigualdad de oportunidades para explicar la falta de movilidad social existente en México.

El estudio del CEEY señala que 49 de cada 100 personas que en México nacen en el sector poblacional más pobre permanecerán en este estatus durante toda su vida; sin embargo, la suerte del otro 50% no es distinta, puesto que, si bien hay un ascenso en la escalera social, únicamente el 25% de estos logran superar la línea de pobreza de México, implicando que 74 de cada 100 mexicanos no logren superar dicha condición.

En cambio, 57 de cada 100 personas que nacen en los hogares de mayor poder adquisitivo permanecen ahí el resto de su vida.

El estudio vuelve a tirar por la borda la idea de que «los pobres son pobres porque quieren». La explicación a este fenómeno social y económico no sería que al menos 48% de la desigualdad en los logros de la población mexicana se debe a que las oportunidades con las que cuentan las personas para salir adelante no son las mismas.

El problema se agudiza en algunas regiones de México. Mientras en el norte alrededor de 25 de cada 100 personas nacen en la parte inferior de la escalera social, en el sur de México este índice se incrementa a 67 de cada 100. En cuanto a oportunidades, mientras en el norte y norte-occidente la proporción de desigualdad económica como producto de la desigualdad de oportunidades es del 30%, en el sur del país es de al menos 45%.

El género también marca algunas relaciones con la posibilidad del ascenso social o su restricción. Según los resultados del análisis, si una mujer nació en el primer quintil, correspondiente a la población más pobre, tiene 75% de continuar sufriendo de pobreza por el resto de su vida; en el caso de los hombres, el índice de probabilidad es menor dado que se ubica en 71%. En el otro extremo, quienes nacen en hogares del grupo con mayor riqueza, 50 de cada 100 mujeres se mantienen ahí hasta su fallecimiento.

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Por si fuera poco, el color de piel también aparece como una de las variables determinantes en la movilidad social. Respecto a ello, se menciona que quienes tienen un tono más oscuro experimentan menor movilidad ascendente y mayor movilidad descendente respecto a quienes tienen un tomo de piel más claro. Esta condición, revela el documento, tiene mayor importancia en la región norte del país.

A pesar de que el diagnóstico parece poco favorable, el centro de estudios señala que es un escenario que se puede revertir a partir de la implementación de una serie de mecanismos de acción pública dirigidos a los ámbitos de educación, salud y protección social. En materia educativa se propone, por ejemplo, buscar la universalización y la mejora de la calidad del aprendizaje a través de:

  • Mejorar las competencias cognitivas y socioemocionales.
  • Un sistema de evaluación y recompensas de los docentes para reducir las desigualdades en la calidad.
  • Un federalismo educativo; es decir, una redistribución del presupuesto que beneficie a los territorios del país con base en las necesidades que cada región presente.
  • Programas compensatorios para acelerar la convergencia y movilidad educativa.
  • Un mecanismo amplio para facilitar la transición de los jóvenes de la escuela hacia el mercado laboral, procurando que siempre completen el ciclo educativo.
  • Un mecanismo de financiamiento que sirva para ampliar la cobertura del sistema educativo.

En cuanto a las políticas laborales, se pide que haya una continuidad en la recuperación del poder adquisitivo; aumento en la flexibilidad de los mercados laborales y la seguridad social y del empleo; integración del sector formal e informal en un solo mercado; garantizar a las mujeres su inserción laboral; y mejorar las condiciones del crédito a las Mipymes para detonar la productividad y el crecimiento.

Finalmente, también se sugiere la universalización del derecho a la salud y el énfasis en la atención durante los primeros años de vida, así como el fortalecimiento de la protección social a través de la ampliación de esquemas de transferencias monetarias y «un sistema de cuidados» a la población con mayores desventajas dado que podría contribuir a una mayor igualdad de oportunidades.

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