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Incendiario

12 palabras para conocer a Ricardo Monreal

Foto: Cuartoscuro

“Voy a estar en la boleta en 2024, espero estar con Morena.” Con esa docena de palabras, Ricardo Monreal confirmó lo que ya todos sabíamos, su intención de buscar la Presidencia de la República a como dé lugar, así sea dándole la espalda a la cuatroté. Pero también deja entrever la estrategia que decide jugar para competirle a los caballos del presidente, siendo que, francamente, preferiría competir por el partido oficial que por cualquiera de los otros.

Es verdad, el jefe de los senadores —de Morena y de todos los partidos por igual— espera ser el candidato del partido oficial, porque tienta las aguas y sabe que cualquier partido que no tenga la marca ‘AMLO’ amparándolo difícilmente ganará algo. Pero estas doce palabras son, al mismo tiempo, un clásico “agárrame que me voy” para López Obrador y, para la oposición, una especie de “háganme suyo”, como dijera aquel connotado estadista cuyo nombre celebro no recordar.

Vamos por partes y no, esta no historia no inicia en el futuro, sino en el pasado. Específicamente, a mediados de 2017 cuando Monreal, delegado de Cuauhtémoc, se veía como seguro candidato de Morena a jefe de Gobierno capitalino. La encuesta interna terminó por sonreírle a la hoy mandataria Claudia Sheinbaum, a lo que el zacatecano respondió con sendo berrinche, anunciando a quien lo escuchara que su “ciclo en Morena estaba llegando a su fin”.

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Faltaba casi un año para saber que López Obrador barrería y ni todos los adversarios juntos le empatarían si quiera. Por ello este prefirió jugar a la segura, abriendo espacios para quienes lo acompañaron en 20 años de campaña, como Sheinbaum, Octavio Romero, Gabriel García; pero también para quienes le hicieron la vida difícil, como Manuel Espino, Germán Martínez, Gabriela Cuevas; y quienes se sumaron en el camino, Marcelo Ebrard, Manuel Bartlett, Alfonso Romo.

Consciente de lo peligroso que es Monreal y teniendo siempre latente el miedo a otro fraude, López Obrador le prometió el Senado a cambio de que siguiera en el “movimiento”. Un poco porque tentó las aguas y un poco porque la Ciudad de México se calló en septiembre de 2017, Monreal aceptó la plurinominal a la Cámara alta. La cual hoy reina con puño de hierro, como hicieran en sexenios pasados Emilio Gamboa o Diego Fernández de Cevallos.

Pero la espinita seguía ahí y, desde la comodidad del trono de Tabacalera, Monreal instruyó a su coordinador de asesores, dirigente sindical y compadre, Pedro Haces. El senador suplente de Germán Martínez, y quien solo ocupó este puesto gracias a las negociaciones con López Obrador, tenía como encomienda la construcción de un nuevo partido que, llegado el momento, podría ser su bote salvavidas hacia Palacio Nacional. Primera bandera roja.

El resultado fue un membrete irrelevante denominado Fuerza por México, un nombre tan genérico que bien pudo ser la marca de la próxima coalición electoral del PRI. Aunque el partiducho no sobrevivió a las urnas el 6 de junio, la idea seguía siendo la misma. Incluso, como reveló Proceso, Haces Barba le hizo la barba a Monreal en una reunión con sus 15 candidatos a gubernaturas, anunciando que sería presidenciable en 2024.

Tentando las aguas una vez más, Monreal tendió puentes con la oposición, esa con la que se iba a ir en 2018, y acomodó a su protegida, Sandra Cuevas, como candidata del PRIAN, ahora llamado Va por México —les digo— a la alcaldía Cuauhtémoc, esa desde donde él quiso brincar al gobierno capitalino. Entre el rechazo a Dolores Padierna, la oleada opositora y la estructura de Monreal, Morena perdió el ‘corazón de México’ a manos de uno de sus líderes. Segunda bandera roja.

Esto, claro, siendo que ya había posicionado a sus hermanos dentro de Morena para los comicios en su terruño. Como muchos esperaban, David es el nuevo gobernador de Zacatecas, gracias en gran medida a que Ricardo le hizo la campaña… otra vez. Mientras que Saúl ratificó su triunfo como alcalde de Fresnillo. Ya que estamos turisteando en los mañanas por venir, no es cosa de adivinos pronosticar quién es el gallo para la próxima elección de Zacatecas en 2027.

Pasado el 6 de junio, Monreal disimuló la paternidad de esa derrota morenista. No muy bien porque, si bien negó una y otra vez ser traidor al partido, también se apresuró a decir que el nuevo paquete de reformas constitucionales anunciado por López Obrador sería muy difícil de aprobar en la LXV Legislatura. Días después de esta declaración, Gabriel García, jefe de superdelegados y constructor de la estructura electoral de Morena, volvió al Senado para supervisar el proceso.

Con Sheinbaum y Ebrard ya completamente destapados, en buena medida gracias a López Obrador, Monreal ha tirado al pataleo. Lo mismo pide piso parejo en el proceso interno, diciéndose temeroso de que se usen recursos públicos para campañas personales, que descalifica las sacrosantas encuestas, esas que en 2017 le sonrieron a la hoy jefa de Gobierno, diciendo que son un mecanismo desgastado.

La declaración matona, dada a Joaquín López-Dóriga, uno de los grandes villanos de la cuatroté, solo viene a confirmar que, a tres años de la contienda, la corcholata de Monreal ya está bien destapada. Pero refresco que se destapa a destiempo se termina quedando sin gas. A ver qué le depara el futuro a este aspiracionista. No vaya a ser que por estar contando los huevos que tendrá en 2024 le terminen desplumando la gallina hoy.

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