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Cultura

Un Caravaggio y mucho teatro virtual

MUNAL
Foto: Twitter/ MUNAL

En los corrillos del Museo Nacional de Arte (Munal) reporteros y fotógrafos expresaban el mediodía del miércoles decepción y fastidio. “¿Tanto circo por una sola obra de Caravaggio?”, se quejaban algunos. Sí. La pintura La buona ventura (1595) cierra una muestra que desde finales del año pasado ya se esperaba como espectacular; única obra del artista del siglo XVI en la exposición.

Sin duda, el cuadro cuyo tema es una gitana leyéndole la palma de la mano a un joven mientras sus dedos le sustraen un anillo del dedo al incauto vale la pena por mil motivos. También merece un aplauso la reunión de 16 obras con influencia del maestro del claroscuro: hay un Luca Giordano, un Zurbarán, un José de Ribera, un Baltasar de Echave Rioja y un Felipe Santiago Gutiérrez, entre otras obras procedentes de las colecciones del Munal y de los museos de San Carlos y Franz Mayer.

Esta es la segunda ocasión que se presenta en México una obra de Michelangelo Merisi da Caravaggio. La primera vez fue en 1976 cuando El laudista (1596) se exhibió en el Museo de Arte Moderno, en una exposición que reunía piezas del Museo del Hermitage, de Leningrado (hoy San Petersburgo), en ese entonces en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS, hoy Rusia).

Pero a falta de Caravaggios, el Munal recurrió a la tecnología y al famoso diseño italiano para suplir la falta de más pinturas que permitieran un acercamiento pleno a uno de los artistas más influyentes y controvertidos de la historia. De hecho, literalmente son dos las exposiciones que el público encontrará en el museo: Caravaggio. Una obra, un legado, que se inaugura la noche de este jueves 22 de febrero y se clausura el 20 de mayo; y la “instalación multisensorial” Caravaggio Experience, producida por Medialart, que exhibe de manera virtual y digital 57 pinturas del artista.

La “instalación multisensorial” ocupa una sala casi de la misma extensión que las tres salas juntas donde se encuentran La buona ventura, prestada por los Museos Capitolinos de Roma, y las otras 16 obras prestadas por los museos capitalinos, que se encuentran en las dos primeras secciones. El show de luz, sombras, sonido y perfumes estará en México casi dos meses más, hasta el 1 de julio.

Si la permanencia frente a La buona ventura, obra de juventud de Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610), puede ser de apenas algunos minutos, como suele ocurrir ante cualquier cuadro en exhibición, la “instalación multisensorial” dura aproximadamente 48 minutos y consiste en un sistema de multiproyección de alta definición producida por la compañía de videoartistas de Florencia The Fake Factory, encabezada por Stefano Fake, con música original de Claudio Strinati.

Y mientras el público admira las proyecciones y descomposiciones en figuras de las 57 pinturas de la representación, al estilo de un teatro de sombras, entre la penumbra se pueden percibir fragancias diseñadas ex profeso por la empresa florentina de perfumes Farmacéutica di Santa María Novella.

Sobre cuánto costó Caravaggio Experience, Stefano sólo respondió: “Eso no se dice”. El florentino también destacó la teatralidad en las pinturas virtuales exhibidas en Caravaggio Experience.

La presentación recuerda mucho a la que se proyectó en Palacio Nacional para los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, alrededor del año 2010.

Dos mil personas en la inauguración

El acceso a las dos salas donde se despliegan las obras de las colecciones nacionales y la tercera donde se exhibe solitaria La buona ventura está controlado a determinado número de personas, según la dirección del Munal, que argumentó razones de protección civil vía Twitter.

De hecho, una de los motivos que más fastidio causó a los periodistas, fotógrafos y camarógrafos fue el que tuvieron que formarse durante casi una hora para ir accediendo a las exposiciones. Primero se permitió el acceso a los fotógrafos, y como en la fuente de Espectáculos ocurre, los responsables de prensa les advirtieron que estarían sólo un rato para tomar sus imágenes y luego tendrían que desalojar las salas para dar paso a los reporteros, que entrarían en tandas de 50 en 50.

El lunes pasado, el museo anticipó que sólo iba a haber acceso con boleto a la inauguración la noche de este jueves 22 de febrero y que se repartirán mil dobles, martes y miércoles. Es decir, quien no consiguió su pase doble a estas horas, quedó fuera. Pero también quienes consiguieron boleto. Fue tal la desorganización del Museo Nacional de Arte para la inauguración de la exposición, que mucha gente se tuvo que aguantar las ganas y no pudo entrar, incluso después de permanecer formada más de dos horas y de contar con un boleto.

Todo por ver una sola pintura de Michelangelo Merisi da Caravaggio, dentro de una exposición en la que en cambio se mostrará su influencia en artistas locales.

Por protocolos de protección civil y en atención a la seguridad de los asistentes, el acceso a la inauguración de #CaravaggioMUNAL será ÚNICAMENTE con boleto de acceso. Habrá mil boletos dobles que se repartirán el martes 20 y miércoles 21, en un horario de 11 a 14 y 16 a 18 h”, se tuiteó en la cuenta del museo dependiente de la Secretaría de Cultura.

Es decir, en la noche de la inauguración iban a dar acceso a ¡2 mil personas! en el Munal, obvio que mucha gente sólo va a los eventos del museo porque en la explanada se reparten cervezas. Los reporteros en el recorrido de prensa se preguntaban si el museo cuenta con espacio suficiente para albergar al mismo tiempo a tanta gente: ¡2 mil personas!

Pues no, no pudieron entrar. No es la primera vez que eso ocurre con la mala organización en el Munal para la inauguración de este tipo de exposiciones. Lo mismo se sucitó cuando se abrió la muestra Antropofagia y modernidad. Arte brasileño de la colección (1908-1979), el 16 de junio de 2016, o con la de Los modernos, el 11 de noviembre de 2015.

A quienes no lograron pasar, se les dijo que con el boleto de cortesía para la inauguración podrían ir otro día gratis a la muestra.

¿Magna muestra?

Desde octubre pasado el embajador de Italia, Luigi Maccota, ya había difundido que entre las apuestas culturales de su país en México estaba una gran muestra del pintor Caravaggio en el Munal, aunque semanas después la información se tradujo en que sólo se iba a traer una pintura del célebre maestro barroco de los claroscuros y del tremendismo poético.

La buona ventura (La buena suerte) es una de las dos versiones que pintó Caravaggio y procede de los Museos Capitolinos de Roma; la otra, mejor conservada y pintada un año después, está en el Museo de Louvre, en París, y se le conoce como La diseuse de bonne aventure.

Se cree que en una de las dos versiones el modelo masculino era Mario Minniti, pareja del pintor, que mantenía relaciones indiscriminadamente con hombres y mujeres. El cuadro fue comprado por el banquero y mecenas de Caravaggio, Vincente Giustiniani, cuyo amigo, el cardenal Francesco María del Monte adquirió una segunda pintura sobre el mismo tema: Partida de cartas, de 1595, y después le encargó la copia de La buona ventura, apenas restaurada en el Museo de Louvre en la década de los ochenta del siglo pasado.

La vida tormentosa de Caravaggio, realmente una novela de aventuras, excesos etílicos y sexuales, crímenes y persecuciones, ha sido abordada por numerosos artistas a lo largo de la historia. En el cine, por ejemplo, destaca la obra maestra de Derek Jarman, Caravaggio.

También en México contamos con una historia sui generis sobre el pintor, la novelaMuerte súbita (Anagrama, 2013), que narra una supuesta partida de tenis entre Caravaggio y el poeta del Siglo de Oro español, Francisco de Quevedo, con las pelotas del juego como leit motiv. La obra literaria hizo acreedor a su autor, Álvaro Enrigue, del premio Herralde.

Caravaggio nació el 29 de septiembre de 1571 en Milán y murió en Porto Ércole 39 años después, el 18 de julio de 1610. Sólo sobreviven muy pocas pinturas del artista milanés, la mayoría en museos de Europa o en manos privadas, por lo que ver una ya es ganancia.

Entre las más famosas están El amor victorioso (1602-1603), La flagelación de Cristo (1607), Judith y Holofernes (1598-1599) o La decapitación de san Juan Bautista (1608). Pinturas con una crueldad muy explícita para su tiempo, donde Caravaggio era protagonista.

De acuerdo con la información difundida por el Munal, la curaduría de Caravaggio. Una obra, un legado estuvo a cargo de Abraham Villaviencio y Alivé Piliado. Consta de tres núcleos temáticos: De Italia a México: el legado de Caravaggio, que hace hincapié en la herencia artística y la apropiación del caravaggismo en Europa y su tránsito hacia México. En Las innovaciones estéticas: naturalismo, tenebrismo, teatralidad se revelan recursos plásticos del artista adoptados por pintores novohispanos y del México independiente. Por último, el público llega a La buona ventura.

La buona ventura muestra los primeros juegos de luces y sombras que más tarde culminarían con el surgimiento del tenebrismo. Este modo de pintar, sumado al naturalismo, produce una versión teatral y cruda de la realidad material”, explica Villavicencio sobre la exposición curada por él.

Sobre el artista, la curadora Piliado subrayó el carácter trasgresor de Caravaggio, que vivió y murió a salto de mata.

“Pese al auge que ha tenido la obra de Caravaggio en los últimos años, sus registros fueron sobre todo informes policiacos y actas judiciales, lo que ha reiterado su calidad de artista trasgresor, atormentado y conflictivo. El rastro de Caravaggio está presente y vigente en las obras públicas y privadas de las colecciones mexicanas, tanto por su herencia técnica como su enseñanza academicista. Con esta exposición, se muestra el propio contraste de la vida y la obra de Caravaggio, yendo del claro de la pieza temprana La buonaventura hasta el oscuro tenebrismo que imperó en los maestros novohispanos y españoles”, sostuvo Piliado, citada por el Munal.

Y justo a falta de más obras de Caravaggio para apreciar en vivo, el museo dependiente del Instituto Nacional de Bellas Artes y de la Secretaría de Cultura incorporó el espectáculo multisensorial Caravaggio Experience, además de que presentará un programa de actividades paralelas, con charlas a cargo de especialistas en el artista, arte novohispano, música y literatura italiana, como Marco Cardinali, Clara Bargellini, Theo Hernández y Maríapía Lamberti, respectivamente.

Además, se proyectarán dos ciclos de cine, uno comentado por Joaquín Rubio Salazar, y otro realizado en colaboración con el Instituto Italiano de Cultura.

Un Caravaggio, un espectáculo multisensorial, dos ciclos de cine y mucha teatralidad en una exposición. Circo, maroma y teatro para ver un Caravaggio: La buona ventura.

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