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Cultura

Bátiz abusó de más mujeres, incluso de una menor: Silvia Crastan

Silvia Crastan sobre supuesto abuso sexual de Enrique Bátiz
Foto: Twitter/ Silvia Crastan

La violinista suiza Silvia Crastan ratificó su versión de que fue violada en 1996 por el director mexicano Enrique Bátiz e incluso sostuvo que otras mujeres también sufrieron abuso por parte del ex titular de la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM), incluso una menor de edad.

Crastan respondió a la refutación que hizo Bátiz en diarios a los señalamientos la violinista, aduciendo que la mujer buscaba extorsionarlo, aunque descartó acciones legales contra el ex director de la OSEM o querer dañar su imagen. “Sólo exijo una disculpa pública”, dijo Crastan en una conversación vía Twitter con lahoguera.mx.

“Enrique (Bátiz) me dijo en algunas ocasiones que me amaba, ya que intenté obtener una disculpa por su agresión en 1996, y me esforcé por establecer una amistad. No he obtenido una disculpa hasta ahora, Por el contrario, abusó de más mujeres y abusó e intimidó a sus músicos de la orquesta (la OSEM). Incluso una de las víctimas tenía 14 años cuando trabajaba con Batiz”, sostuvo Crastan.

Se defiende Enrique Bátiz; “la violinista quiso extorsionarme”

La violinista proporcionó a lahoguera.mx los nombres de las otras mujeres que supuestamente sufrieron abusos por Bátiz, entre ellas artistas de al menos tres nacionalidades, todas concertistas reconocidas internacionalmente, pero por ética periodística no se difunden los nombres.

El 2 de febrero pasado, Crastan envió un mensaje al gobernador del estado de México, Alfredo del Mazo, en el aseguraba que Enrique Bátiz Campbell, la había violado: “Es tiempo de que sea denunciado. Me violó en 1996 en un cuarto de hotel en Zürich… y mis acusaciones llegaron a oídos sordos. Al contrario, al embajador mexicano en Suiza, amigo de Bátiz, le pareció cool y divertido”.

Al darse a conocer la versión de Crastan, el director Bátiz negó la violación, a través de los diarios El Universal y Reforma; y mostró cartas y fotos de postales donde Crastan le escribe y lo invita a salir. El director se cuestiona: “¿Éstas son las cartas que le enviarías a tu violador?”.

En una de las misivas, Crastan escribe: “Hola, Enrique. ¿Cómo estás? No he sabido nada de ti en mucho tiempo. ¡Sería lindo escuchar algo de ti! Todavía tengo el mismo número. Puedes llamarme cuando quieras”. El documento muestra un sello postal de junio del año 2000, cuatro años después de la supuesta violación.

Bátiz también exhibió las capturas de pantalla de una conversación en Facebook (Messenger) donde se lee cómo la violinista le pide una “compensación” por haber abusado de ella:

“Quisiera tener una especie de compensación porque he luchado psicológicamente en los últimos 20 años porque me violaste. Ya no he sido capaz de tener relaciones ni penetración durante mucho tiempo, no he podido tocar el violín en 10 años ni me he podido presentar porque me dan ataques de pánico. Quiero que lo tomes en cuenta y se arregle con una compensación”, se lee en el chat.

En entrevista con lahoguera.mx, Crastan ratificó sus señalamientos contra Bátiz y negó que busque extorsionarlo.

La violinista argumentó que el mensaje que difundió Bátiz no fue un intento de extorsión, como mencionó el director en medios de comunicación, sino una advertencia: “Así que le advertí…al ver el mensaje que publicó… ésa fue mi última advertencia, nuevamente le di la oportunidad de pedir disculpas…antes de denunciarlo. Él no respondió. Así que tuve que hacer público su comportamiento, el 2 de febrero (2018)”.

Crastan mencionó que no planea emprender acciones legales contra Bátiz: “No, nunca tuve interés en eso, y él lo sabe, me llamó ayer (viernes 9 de febrero de 2010)”, dijo, a lo que agregó: “Solo quiero una disculpa, lo normal”.

A la pregunta de qué hablaron en esa conversación, la concertista respondió: “Primero hubo una llamada perdida…vi que colgó, luego lo intentó de nuevo, pero no la tomé (la llamada)”; narra que le escribió y que le preguntó: “¿Qué tienes que decir? ¿Quieres hablar? Entonces le llamé.

“Luego otra vez nada…(Bátiz) estaba a punto de escribir algo, pero no lo mandó… parecía que no sabía qué decir. Él probablemente quería disculparse, pero tiene miedo, porque cree que lo usaré como una prueba en su contra…entonces le dije: ‘No emprenderé acciones legales contra ti’. Entonces, de repente, recibí una respuesta. Diciendo: ¡Esto no fue violación! Mentiste por tu rencor, no fue violación”, relató la violinista.

“¿Crees que fue sexo consentido en Zurich?”, le recriminó a Bátiz, pero no obtuvo respuesta.
“Entonces, ¿por qué crees que tuvimos sexo allí? ¿Porque fue mi idea?”, cuestionó Crastan, en la conversación por Messenger.

Comentó en la conversación con lahoguera.mx que nunca antes había tenido sexo hasta la supuesta violación.

“Y no tenía ninguna intención de involucrarme sexualmente con el director de orquesta, que era amigo de mi maestro”, añadió la violinista.

Mencionó que Bátiz parecía tener una gran “incomprensión de la situación”. Crastan cuestionó la reacción de Bátiz ante todo el conflicto: “¿Por qué haría eso? (Decir que no la violó). O es un extraño pervertido, o parte de una terrible actitud sexual machista que piensa que puede hacer lo que quiera con las mujeres. Si te apetece, simplemente salta sobre ella. Decirme que él me amaba no cambió el hecho de su asalto sexual no consensual”.

Respecto a la versión de Bátiz sobre un supuesto intento de chantaje de la violinista, ella reiteró: “No estoy segura de qué está hablando al decir que ‘la violinista quería chantajearme’. ¿Para qué? Soy suiza y tengo suficiente dinero, probablemente de todos modos tiene su dinero en una cuenta suiza”.

En su versión, la artista relata que Bátiz la llamó “alrededor de 2010” para decirle que se sentía muy mal y que quería redención: “Te amo y prefiero morir antes de que no te haya hecho el amor”, asegura ella que le dijo el director mexicano.

Crastan dijo que para esas fechas su caso ya estaba “casi perdonado y estábamos más o menos bien”. Sin embargo, cuando la violinista se enteró de que el director había sido denunciado por músicos de la OSEM, se dio cuenta de que “seguía haciendo lo mismo con muchos músicos” y entonces decidió unirse al reclamo.

La violinista relató que se enteró de los “abusos a miembros de la OSEM” cuando fue a uno de los ensayos de sus amigos, en un viaje a México; allí volvió a encontrarse con su presunto agresor: “Otra vez le advertí a Bátiz…sin reacción”.

“Él puede hacer lo que quiera…No me importa, siempre y cuando se disculpe oficialmente. Yo quiero ver un cambio y él se detiene para comportarse como un paranoico dictador y misógino. Es realmente una vergüenza”, describió.

“Debido a que Bátiz no me habla como una colega normal, hablando de lo que sucedió en Zúrich, ahora tengo que hacer esto un asunto de Estado”, argumentó.

“Arrastrándolo a los medios y al espacio público…es de hecho ridículo”, confesó. La violinista dijo que no planea regresar a México: “Estuve allí durante 2 semanas, para localizarlo (a Bátiz) y para hablar sobre (lo que pasó) en 1998. Luego, con mi amigo de la OSEM durante 6 semanas, y luego para algunos conciertos en 2006. No me gusta ir a México, siempre y cuando tengas esa corrupción, resulta molesto”.

Reiteró que su denuncia no se trata de dinero, “nunca se trata de dinero”, recalcó, “es para concientizar sobre la situación, para Bátiz…que es reacio a entender cualquier cosa…a las mujeres en México, para dar un paso adelante y hablar en una democracia. ¡De manera normal! Si un asno te obliga a tener sexo no consensual ¡Sólo díselo! Y si él no está reaccionando, lo haces público”, defendió.

Aseguró que no tiene “Intención de dañar a Bátiz personalmente, sólo quiero contar lo que pasó en Zúrich. Y recibir un reconocimiento y una disculpa”.

No guardó cartas u otro material que sustente sus testimonio: “No, eliminé sus mensajes tontos”, explicó. “El publicar mis cartas sin preguntarme es una violación a la privacidad. Se supone que no debe compartir ninguna de mis cosas con terceros”.

La concertista narró que el proceso de recuperación ha sido largo y lleno de altibajos:

“Estoy teniendo ahora nuevamente síntomas similares teniendo que lidiar con él (Bátiz)”, dijo. Y detalló que los síntomas son falta de apetito, depresión, aislamiento y estrés.

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