Nación
Sin novedad y en un ambiente de fiesta, se realiza el Desfile Militar del 16 de septiembre
Surcando el cielo azul del Centro Histórico con colores verde, blanco y rojo, ante la mirada y gritos de asombro de niños de educación básica que se encontraban en las gradas colocadas a las orillas de la plancha del Zócalo de la Ciudad de México, dio inicio la exhibición del armamento bélico de las Fuerza Armadas mexicanas en el Desfile Militar por la 125 conmemoración del inicio de la guerra por la Independencia de México, aquel ya lejano 1810 por Miguel Hidalgo y Costilla.
Luego de prepararse un año para este evento, el Desfile Cívico Militar, para el que desde las 4:00 de la mañana llegaron a sus posiciones en diferentes puntos del Centro Histórico de la capital, 16 mil militares de las cuatro corporaciones que integran las Fuerzas Armadas: Ejército, Marina, Guardia Nacional y Fuerza Aérea, del país hicieron gala de su armamento, exhibición de sus vehículos tácticos y capacidades de defensa y rescate.
Formados en unas largas filas que ocupaban toda la avenida Pino Suárez, decenas de vehículos, camiones alegóricos, y agrupaciones uniformados lo mismo con trajes de gala que con vestimenta de operación, integrantes de ejército convivían con todos los ciudadanos que uno a uno hacían filas para tomarse fotografías abrazados de los que consideran sus héroes, mientras que niños vestían trajes de militares con todo y goggles, botas, metralletas de juguetes y casco, como para parecerse a esos adultos a los que buscan emular cuando sean mayores.

Estos mismo niños que se pararon durante horas en las calles para ver pasar desfilar a estos militares que exponen sus vidas en cada operativo, y de los que recibieron como recompensas obsequios como insignias o pegotes donde se lee en el bordado la cooperación a la que pertenecen, y que a los pequeños hacían felices, sonreír mientras sus padres expresaban agradecimientos.
En punto de las 10:00 horas, como dictaba la logística de la ceremonia, de la mano de su esposo José María Tarriba, arribó a la Zócalo capitalino la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para encabezar el Desfile Cívico Militar que se convirtió en un hecho histórico al tener por primera vez a una mujer como Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas. A su arribo, acompañada por los gritos de “¡presidenta, presidenta!” principalmente de niñas estudiantes, la mandataria se dirió al centro de la plancha del Zócalo para izar la bandera monumental que durante todo el día ondearía en la principal plaza pública del país que acompañaría el transitar de los contingentes de militares que recorrieron los márgenes de la plaza.

Tras hacer el pase de revista de los integrantes de las Fuerza Armadas en un vehículo del Ejército flanqueada por el secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Ricardo Trevilla Trejo, y de Marina (Semar), Raymundo Pedro Morales Ángeles, la presidenta se dirigió al templete donde la esperaban los integrantes de su gabinete legal y ampliado a excepción del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, el único ausente en la ceremonia, así como los representantes del poder Judicial, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Naci´n (SCJN), Hugo Aguilar, y de las titulares del Legislativo, la Laura Itzel Castillo, presidenta del Senado; y la panista Kenia López Rabadán, presidenta de la Cámara de Diputados, para juntos presenciar la exhibición militar.
Luego de la carrera desbocada que emprendieron cientos de personas para ocupar los lugares en la explanada del Zócalo tras el retiro de los militares, que les permitieron acomodarse para presenciar el desfile desde su inicio, finalmente, después de una hora de protocolos y discursos, los contingentes empezaron a circular encabezados por primera vez por un grupo de mujeres que portaban la bandera nacional, seguidos de un camión y un breve contingente donde se enaltecía los dos siglos de legado de grandeza, pero antes, en un hecho sin precedentes, 10 paracaidistas del grupo de salto libre de exhibición hicieron gala de sus habilidades al saltar de un avión a una altura de 6 mil pies de altura para aterrizar frente a la presidenta mientras en sus pies sostenían bengalas tricolores.

Con una fuerte explosión de colores verde, blanco y rojo que generó que todos lo presentes voltaren hacia los portales del edificio de los Mercaderes y empezaran a capturar con sus cámaras el momento en que se enmarcó la bandera nacional, uno a uno, fueron pasando los grupos de elementos de las Fuerzas Armadas, entre los que destacaron elementos integrantes del Plan DN-III-E, enfermeros, médicos, cadetes, cuerpo montado, marinos, banda de guerra de la Armada, así como un camión con los los deportistas que asistieron a competencias internacionales como el caso del clavadista Osmar Olvera, ganador de la medalla de una medalla de oro y dos de plata en agosto pasado en el campeonato mundial de la especialidad en Singapur, quien también es integrante del Ejército mexicano.
Tras 2 horas con 45 minutos, finalmente el total de elementos desfilaron frente a los representantes de los tres poderes de la unión reportando el general de división de Estado Mayor Francisco Jesús Leana Ojeda, comandante del Ejército Mexicano y de la columna del desfile, que desfilaron ante el pueblo de México 30 banderas de guerra, 12 mil 746 integrantes de las tres Fuerzas Armadas, 3 mil 46 integrantes de la Guardia Nacional, 237 soldados del servicio militar nacional, ocho militares extranjeros, 100 charros, 691 vehículos terrestres, 102 aeronaves, cinco aeronaves no tripuladas, 24 drones, 18 embarcaciones, 304 caballos, 169 canes, 28 cachorros, 17 águilas y halcones, “todos sin novedad”.

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