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La silla caliente y vacía que deja Durazo

Alfonso Durazo y la silla que dejará por buscar la gubernatura de Sonora
Foto: Twitter / Alfonso Durazo

Es una obviedad la salida de Alfonso Durazo de la Secretaría de Seguridad, incluso el propio López Obrador ya confirmó, por un desliz de esos que juega la mente, que ya sondea al relevo. Lo realmente trascendental es el estado en el que esta se encontrará cuando llegue su relevo, probablemente en próximas semanas, dado que la dependencia está hoy en día tan caliente, por las evidentes razones que vive el país, como vacía.

Hace una semana se formalizó el traspaso de la administración de la Guardia Nacional de la Secretaría de Seguridad a la Secretaría de la Defensa, con lo que la dependencia creada específicamente para la gestión de Durazo se quedó vacía, hueca, sin un instrumento real para accionar. Mientras que la Sedena consolida a la corporación como su brazo policial a la par de las actividades militares del Ejército y la Fuerza Aérea.

También la semana pasada, el propio López Obrador confirmó su propuesta de que los elementos del Servicio Federal de Seguridad, lo que antes era la Policía Federal y que hoy está a cargo de Manuel Espino —uno de los que los especuladores nombran para ocupar la vacante de Durazo—, será empleado para resguardar las oficinas y edificios del gobierno a lo largo de la República. Más vigías y veladores que policías, pues.

Con estas entidades desmembradas o disminuidas, la SSPC se queda básicamente con el Centro Nacional de Inteligencia, entidad con la que López Obrador reemplazó al CISEN y que confió al general en retiro Audomaro Martínez, otro de los posibles relevos de Durazo dada su cercanía con el presidente. Siendo esta su principal carta, dado que el CNI no ha, lo que se dice, ‘brillado’ por su desempeño durante la actual administración.

Las principales labores de inteligencia de las que puede presumir el gobierno son las de carácter financiero que realiza Santiago Nieto desde Hacienda, mismas que se han quedado en los reflectores del ‘congelamos las cuentas de este exfuncionario, a tal cártel, a aquel sindicato’, sin que se traduzca en acciones penales concretas, pero sí en un enfrentamiento con el fiscal Gertz Manero. Fuera de ello, la inteligencia nacional recae, nuevamente, en las Fuerzas Armadas.

A juzgar por lo vacía que se queda la Secretaría de Seguridad, parecería que esta fue diseñada solo para darle a Durazo una mejor plataforma que su escaño en el Senado desde la cual saltar a la gubernatura de Sonora. Tesis que se sostiene con la campaña del aún secretario para que sea su subalterno, Ricardo Mejía, quien le releve. No para dar continuidad a la estrategia, sino para evitar el golpe electoral que podría significar un cambio más radical.

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Como lo mencioné, hay que sumar lo caliente que se encuentra la dependencia por los resultados en la materia que le atañe. Aunque el INEGI reporte una baja en la percepción de inseguridad por parte de la población, gracias a la pandemia, los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública nos hablan de que seguimos en cifras poco alentadoras. Por cierto, ya pasamos de 20 de mes, ya toca que Durazo dé su informe mensual en la mañanera.

La Secretaría de Seguridad es una rifa del tigre al grado tal que se usa para quemar a rivales al interior del gabinete. Como le paso al canciller Marcelo Ebrard luego de que algunos interesados en mudarse de Washington a la Alameda Central le filtraron a un vocero del oficialismo, sea cual sea el oficialismo, que él ocuparía la SSPC. Lo que fue desmentido por su vocero de inmediato, seguramente para evitar activar cualquier alarma en EU.

Por si todo esto fuera poco, pesa la sombra de Genaro García Luna sobre uno de los principales candidatos, Omar García Harfuch. Si bien el secretario de Seguridad de Claudia Sheinbaum sumó popularidad tras sobrevivir al atentado de Nueva Generación en junio, a medida que su nombre cobró fuerza para llegar al cargo federal, también se revivieron los episodios de su pasado como elemento del ‘superpolicía’ y su mano derecha, Luis Cárdenas Palomino.

Así pues, sea quien sea el elegido por López Obrador para asumir la Secretaría de Seguridad no solo tendrá que hacerle frente a la crisis de violencia que vive el país desde hace casi 15 años, sino también hacerlo desde una dependencia sin instrumentos propios y, en los hechos, subordinada a la Secretaría de la Defensa. Prácticamente, su principal tarea será fungir de maestro de ceremonias de las reuniones del Gabinete de Seguridad. Eso sí, a las 6 de la mañana, todos los días.

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