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Internacional

Honduras, hundida en la incertidumbre política

Foto: Twitter

Juan Orlando Hernández tomó posesión como Presidente de Honduras por segunda ocasión consecutiva en medio de un clima de protestas, incertidumbre política y descontento social.

La polémica elección de diciembre pasado y la posterior ratificación de Hernández como mandatario por parte del Supremo Tribunal Electoral han llevado a la oposición, encabezada por Salvador Nasralla, ha llamar a un boicot generalizado en contra del gobierno y a desconocer la reelección del presidente.

De igual manera, la comunidad internacional se ha unido al llamado de Nasralla para que las autoridades electorales de Honduras convoquen a nuevas elecciones que, esta vez, den a un ganador claro. Como lo hizo el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro.

Estos llamados se tradujeron en fuertes protestas durante la toma de protesta de Hernández, quién lució un fuerte operativo de seguridad durante su saludo oficial a los asistentes al evento.

Sin embargo, hay quienes han acusado la intervención por parte del gobierno de Estados Unidos. Durante la controversia inicial por el fallo del tribunal hondureño, el Departamento de Estado de EU, encabezado por Rex Tillerson, se apresuró a reconocer la reelección de Hernández.

La causa del apoyo, argumentan medios como ‘The New York Times’ desde antes de la elección, podría ser la fuerte inversión que ha realizado EU en materia de seguridad en el llamado Triángulo Norte centroamericano, compuesto por Honduras, El Salvador y Guatemala.

En esta región, una de las más peligrosas y violentas a nivel mundial, las autoridades estadounidenses han invertido en equipo y capacitación para las fuerzas policiacas de los tres países como parte de la estrategia en contra del crimen organizado y el tráfico de drogas a la nación estadounidense.

Durante su primer mandato de Juan Orlando Hernández, el gobierno nacional se distinguió por una política de mano dura ante el crimen aunque esto significara vulnerar las libertades civiles de la población. Esta postura fue recibida con aprobación en Estados Unidos al final del mandato de Barack Obama y durante el primer año de la administración de Donald Trump.

Por esta razón Hernández era percibido como un aliado importante para EU, quienes vieron como un riesgo a sus inversiones una posible victoria de Salvador Nasralla y sus posturas, como él mismo se pronunció, «más en línea con la izquierda moderada de Chile o la derecha moderada de Costa Rica».

Esto habría significado un cambio en las políticas de seguridad, combate al crimen y su relación con el gobierno norteamericano.

Si bien no hay evidencia de una intervención directa por parte de Estados Unidos, el simple reconocimiento de la reelección y el respaldo a Juan Orlando Hernández bastan para inclinar la balanza en favor del Presidente. Aún cuando el pueblo hondureño se haya manifestado en su contra.

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