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Metrópoli

Hallamos crematorio en Refugio Franciscano; incumplía normas sanitarias: FGJCDMX

La jefa de Gobierno de Ciudad de México (CDMX), Clara Marina Brugada Molina, y la fiscal general de Justicia de CDMX, Bertha María Alcalde Luján, informaron que dentro del predio del «Refugio Franciscano» fue encontrado un crematorio con funcionamiento irregular. Asimismo, se describió nuevamente la situación completa que peritos observaron en sus investigaciones.

Durante su rueda de prensa, Clara Brugada expresó su deseo de que los animalistas que están cuestionando el rescate de cientos de animales hacinados en el «Refugio Franciscano» revisen las condiciones en que el establecimiento operaba. Al respecto, indicó que en el lugar incluso se encontró un crematorio «clandestino».

Minutos más tarde, Bertha Alcalde matizó diciendo que en el predio se localizó un incinerador de cadáveres de animales, el cual estaba en malas condiciones y no cumple con la normatividad sanitaria. Apuntó que, por ejemplo, operaba a cielo abierto, sin controles adecuados, evidenciando un manejo irregular y peligros de restos de animales, lo que agravaba aun más, las condiciones de insalubridad.

«No se llevaba un registro adecuado de ingreso, permanencia y casos de defunción de animales, así como las causas de muerte», planteó la fiscal.

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La encargada de procuración de justicia reitero que además de esto, las condiciones del inmueble eran deplorables, ya que había falta total de ventilación; ausencia de luz natural, jaulas sin techo; animales expuestos al frío y a la intemperie; pisos cubiertos de heces y orina acumuladas, sin limpieza adecuada; y un olor fétido y penetrante, resultado de una higiene inexistente, tanto del lugar como de los propios animales.

Por otra parte, expuso que los peritos observaron la presencia de fauna nociva, particularmente una gran plaga de ratas, lo que representaba un riesgo sanitario grave. Sobre esto, contó que la comida estaba contaminada con heces y orina de ratas, pero también, en ocasiones, cuerpos de estos roedores.

«Había hacinamiento severo. Existía un número de animales muy superior, a la capacidad de los espacios en donde estaban confinados. Había jaulas saturadas y los perros no podían acostarse ni moverse sin tocar a otros animales, privándolos de cualquier posibilidad de descanso, movilidad o comportamiento propio de su especie», narró.

Finalmente, afirmó que había falta absoluta de atención médico-veterinaria oportuna, dado que se encontraron perros con desnutrición severa y caquexia; otros con obesidad extrema o enfermedades dermatológicas generalizadas; animales con heridas abiertas, infecciones, dolor no tratado, tumores, problemas ortopédicos y neurológicos; seres sintientes que ya no podían caminar o incorporarse; y uso de medicamentos caducados o alimentación inadecuada.

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