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Experta vincula caída de fecundidad en México con falta de apoyo estatal y desigualdad en cuidados
México superó los 130 millones de habitantes en 2025, de acuerdo con la Encuesta Intercensal (EIC) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Sin embargo, los indicadores muestran cambios demográficos que incidirán en la composición de la población y plantean retos para las próximas décadas.
Entre los datos más reveladores de la EIC 2025 se encuentra la disminución del promedio de hijas e hijos nacidos vivos de las mujeres de 12 años y más, que pasó de 2.1 en 2020 a 1.9 en 2025. Por otra parte, la Tasa Global de Fecundidad también disminuyó de 1.9 hijas e hijos por mujer a 1.2 en 2024.
En entrevista, Carla Pederzini Villarreal, académica de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México (Ibero CDMX), recordó que hasta la década de 1970 México tenía una tasa de crecimiento poblacional muy alta, de aproximadamente 3% anual. Ante ese panorama, dijo, el gobierno federal empezó a implementar programas para bajar la natalidad, como “La familia pequeña vive mejor”, durante el gobierno de Luis Echeverría Álvarez.
La experta indicó que, desde entonces, los indicadores de fecundidad comenzaron a disminuir y se esperaba ver que continuaran descendiendo en 2025. Sin embargo, consideró que la caída fue más dramática de lo que se esperaba y los datos revelan que el país vive un proceso de transición demográfica.
“Ahora estamos por debajo de la tasa de reemplazo. Se calcula que la tasa de reemplazo es de 2.1. Es con lo que una pareja se reemplazaría a sí misma más otro poquito por la mortalidad infantil. Entonces, ya sabíamos que estábamos por debajo de la tasa de reemplazo, pero ahora pues es una caída todavía importante. O sea, no pensábamos que iba a seguir cayendo tanto después de alcanzar la tasa de reemplazo. Eso ha sido sorprendente”, expresó la doctora en Estudios de Población por El Colegio de México.
Cuestionada sobre las causas del descenso de la fecundidad en México, dijo que no hay estudios que las identifiquen claramente. No obstante, indicó que entre los factores estarían la participación laboral de las mujeres y la falta de participación de los hombres en las labores domésticas y el cuidado de los hijos, como planteó Claudia Goldin, premio Nobel de Economía 2023.
Otra explicación, dijo, es la insuficiencia de apoyo institucional para el cuidado de los hijos. Por ejemplo, subrayó que se ha reducido la participación del Estado en la provisión de guarderías infantiles, espacios que permiten a las madres combinar el cuidado con el trabajo fuera del hogar. “A lo mejor también hay un cambio de paradigma en donde las mujeres —o las parejas— están privilegiando su desarrollo personal y profesional sobre la visión de ser madres”, opinó.
Adicionalmente, comentó que las parejas actuales piensan en la calidad de vida que se le podría otorgar a su descendencia. Apuntó que en el pasado los hijos participaban mucho en actividades que ayudaban a los ingresos del hogar; en contraste, mencionó que en el presente se requiere invertir mucho más en ellos para darles acceso a educación o servicios distintos, como los deportivos.
México envejece: el reto a los sistemas de salud y pensiones
La investigadora advirtió que, si la fecundidad sigue descendiendo, el envejecimiento poblacional se intensificará. De acuerdo con la encuesta, la edad mediana pasó, entre 2020 y 2025, de 29 a 32 años como consecuencia de un incremento de las personas adultas y adultas mayores en la composición demográfica.
Destacó que una de las ventajas que puede tener este cambio demográfico es que las personas jóvenes podrán acceder a centros educativos con poblaciones escolares más pequeñas. No obstante, consideró que una de las desventajas será la disminución de la fuerza laboral.
La académica planteó que el creciente peso de la población mayor de 60 años de edad en México obliga a preguntarse cómo se atenderá a una población envejecida. En primer lugar, recordó que actualmente el país carece de un sistema de cuidados bien establecido y que ello puede forzar a las personas más jóvenes a cuidar a sus familiares adultos mayores.

Carla Pederzini Villarreal, académica de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Foto: Cortesía
Advirtió que ello podría afectar la productividad y, a la postre, dificultar el acceso a pensiones para quienes hayan dejado el mercado laboral para asumir tareas de cuidado:
“Puede perpetuar el problema que tenemos: un porcentaje muy bajo de personas que tienen una pensión del seguro social porque la población mexicana está básicamente en el mercado informal […] Esto supone que no vas a tener una pensión cuando te jubiles”, expresó.
Cuestionada sobre qué otros sistemas resentirán el cambio demográfico, identificó al sistema de salud. Explicó que los costos de los padecimientos de la población envejecida son mucho más altos que los de los jóvenes, especialmente cuando se trata de enfermedades crónico-degenerativas.
Aunque consideró que México sí ha tomado algunas acciones para prepararse para el cambio demográfico, declaró que se requiere trabajar más. Entre las áreas de oportunidad, mencionó la falta de un programa que ayude a la población a vivir sana por más tiempo. En especial, señaló, debe haber recursos para la salud de la población más joven para generar buenos hábitos —como comer mejor o aumentar su actividad física— y ayudarles a llegar a edades más avanzadas en mejores condiciones de salud.
La migración en México no basta para compensar la caída de la fecundidad
El pasado 30 de julio, el alcalde de Bogotá, Colombia, Carlos Fernando Galán Pachón, visitó la Ciudad de México para participar en la Coalición de Alcaldes de las Américas sobre Migración. Durante su exposición, señaló que su ciudad se construyó históricamente a partir de migraciones internas en Colombia, pero ahora también ha acogido a cerca de un millón de venezolanos en la última década.
El alcalde reconoció que recibir a esa población migrante representa un reto, pero también pidió verla como una oportunidad para impulsar la actividad económica. Resaltó que la población bogotana está envejeciendo y que la tasa de natalidad es baja, por lo que consideró que la llegada de jóvenes venezolanos será importante para el desarrollo futuro de la ciudad.
Sin embargo, en México no hay una situación similar a nivel nacional. Carla Pederzini resaltó que en el país residen 1.2 millones de personas nacidas en el extranjero, menos del 1% de la población total. Precisó que el 57.1% nació en Estados Unidos y explicó que se trata principalmente de hijos de migrantes mexicanos de retorno. En tanto, 6.5% procedía de Venezuela, el 5.3% de Cuba y el 4.7% de Guatemala.
Para concluir, la profesora del Departamento de Economía de la Ibero CDMX apuntó que estas cifras parecen presentar a México como un país más «de paso» que «de destino», pero consideró incorrecta esa apreciación. Recordó que el gobierno de Donald J. Trump ha endurecido las políticas migratorias, limitando los ingresos de personas a territorio estadounidense y favoreciendo su estadía en suelo mexicano.
“Algunos migrantes querían llegar a Estados Unidos […] pero luego, como realmente no hay condiciones, se acaban quedando en los estados del norte de México. Los salvadoreños estaban más en la zona central y los hondureños y guatemaltecos, en cambio, estaban mucho más concentrados en Chiapas”, expresó.
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