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Nación

“Actos de memoria impulsados por gobiernos deben estar vinculados a avances en materia de justicia”: Comité 68

Foto: Especial

Este viernes, la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México (CDMX) realizó una ceremonia cívica para conmemorar el 58 aniversario de la Masacre de Tlatelolco. Sin embargo, integrantes del Comité 68 Pro Libertades Democráticas, organización conformada principalmente por sobrevivientes de dicho episodio y sus descendientes, advirtieron sobre lo que deben hacer los gobiernos más allá de este tipo de actos.

Desde la Plaza de las Tres Culturas, Marisol Vázquez Jiménez indicó que quienes militan en el Comité 68 han aprendido a organizarse, movilizarse, ganar la calle y, sobre todo, sostener procesos de justicia con el Estado mexicano. Apuntó que ellos nombran sin eufemismos los acontecimientos ocurridos hace 58 años, en esta plaza.

La integrante del comité explicó que jurídicamente lo sucedido constituye un genocidio y un crimen de lesa humanidad, lo cual no prescribe nunca. En tanto, indicó que se han señalado ya a los responsables y demandado que se investigue la cadena de mando en torno a la Masacre de Tlatelolco, pues consideran que existen elementos suficientes “de verdad” para la acción de la justicia.

“La lucha por la justicia, la verdad y la memoria, es vigente y es pertinente. Por ello, es importante señalar que los actos de memoria impulsados por los gobiernos e instituciones deben estar vinculados a avances relevantes en materia de justicia y deben sostener una narrativa íntegra, que dignifique al movimiento estudiantil y popular de 1968, como legado de las generaciones presentes y futuras”, subrayó.

Afirmó que el Movimiento Estudiantil rompió toda forma de autoritarismo y significó una potencia creativa, original, legítima, refrescante, alegre y cercana al pueblo. Como prueba de ello, subrayó que quedaron diversas expresiones estéticas, como la gráfica, la fotografía, la música y el teatro, entre otras.

Marisol Vázquez resaltó además el papel de las mujeres en el movimiento, dado que no pidieron permiso para participar ni se subordinaron. Apuntó que estas ocuparon su lugar como representantes y brigadistas, siendo maestras, estudiantes, profesionistas, madres o hijas de su propio tiempo.

La integrante del Comité 68 comentó que aunque la contribución del Movimiento Estudiantil a la democratización del país es indudable, sus objetivos no han sido alcanzados. En ese sentido, resaltó que continúa la lucha por la soberanía y la transformación profunda de la nación, elementos que solamente serán posibles a través de la práctica democrática y el diálogo incluso con quienes disienten.

“Estamos convencidos de que para alcanzar la paz, debemos garantizar el acceso pleno a la justicia. A las más y los más jóvenes: deben saber que ningún derecho conquistado en el pasado está garantizado en el futuro. El avance del neofascismo en el mundo, implica un retroceso civilizatorio que tenemos que afrontar. Honremos nuestra historia, tomemos la responsabilidad de organizarnos, de instruirnos y de recuperar el horizonte emancipatorio de las luchas populares”, sentenció.

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