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Metrópoli

UNESCO denomina Patrimonio Inmaterial de la Humanidad a la Pasión de Cristo en Iztapalapa

Foto: Cortesía: Secretaría de Cultura

La Oficina en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) denominó a la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, Ciudad de México (CDMX) como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esto al considerar que tal evento trasciende lo religioso y contribuye a la cohesión social, así como al ejercicio de derechos culturales.

La UNESCO informó que, durante la Vigésima Sesión del Comité Intergubernamental, realizada en Nueva Delhi, India, decidió incluir a la Pasión de Cristo en Iztapalapa en su lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Al respecto, explica en su portal que esta es una tradición comunitaria que reúne a los residentes locales en una expresión de fe, identidad y cultural.

«Comenzó cuando la comunidad prometió realizar una procesión en agradecimiento tras sobrevivir a una epidemia de cólera en el siglo XIX. Con el tiempo, la representación se ha convertido en un importante evento cultural que ahora atrae a millones de visitantes cada año», indica.

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Enseguida, difunde que la celebración comienza con sus preparativos comunitarios en diciembre, seguidos de ensayos y una logística que conduce a su montaje durante la Semana Santa. Señala que tras la interpretación de pasajes bíblicos, toda la tradición concluye el 3 de mayo con una ceremonia de bendición de la cruz.

La organización internacional precisa que si bien la organización del evento queda principalmente en manos de residentes locales, contribuyendo como actores, facilitadores o con decorativos, también involucra a autoridades, la iglesia católica y los comerciantes. Asimismo, resalta que la tradición se transmite tanto formal como informalmente mediante un comité organizador que facilita el intercambio intergeneracional.

«Más allá de sus raíces religiosas, este elemento fomenta la cohesión comunitaria, promueve la solidaridad y preserva el patrimonio cultural a través de su vínculo con las artes y oficios tradicionales», sostiene.

Este no es el primer elemento cultural o festividad mexicana que se incorpora a la lista de la UNESCO. En 2008, se reconoció como Patrimonio Cultural de la Humanidad la fiesta del Día de Muertos; en 2009, las tradiciones vivas de los otomí-chichimecas de Tolimán, Querétaro, alrededor de la Peña de Bernal y la ceremonia de los Voladores; en 2010, se inscribió a la fiesta de los «Parachicos» en Chiapa de Corzo, Chiapas; la canción Pirekua de los P’urhépecha; y la cocina tradicional mexicana, calificando a la michoacana como «el paradigma» de esta.

En 2011, se incrustó al listado al mariachi; en 2012 al al centro cultural Xtaxkgakget Makgkaxtlawana, por su contribución a la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial del pueblo totonaca; en 2016, la charrería; en 2018, la «romería» en torno a ‘La llevada’ de la Virgen de Zapopan; en 2019 el proceso de elaboración de la talavera artesanal de Puebla y Tlaxcala; y en 2023, el «Bolero», como parte de la identidad de Cuba y México.

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