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Internacional

Canadá llama a unirse contra coerción de potencias

Foto: Foro de Davos

El primer ministro de Canadá, Mark J. Carney, pidió a las potencias medias unirse para contrarrestar el ascenso del poder duro y la rivalidad entre grandes potencias que les buscan coaccionar. Esto ante la imposición de aranceles unilaterales por parte de Donald J. Trump, presidente de Estados Unidos de América, como medida de presión para favorecer diversos intereses de su gobierno.

Durante el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, Mark Carney comentó que las potencias intermedias, como Canadá, no son impotentes, sino que tienen la capacidad de construir un nuevo orden que integre valores como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de distintos Estados. Apuntó que el poder del sistema no reside en su verdad, sino en la disposición de todos a actuar como si fuera cierto y que su fragilidad proviene de la misma fuente.

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«Sabíamos que la historia del orden internacional basado en normas era parcialmente falsa, que los más fuertes se eximían cuando les convenía, que las normas comerciales se aplicaban de forma asimétrica. Y sabíamos que el derecho internacional se aplicaba con distinto rigor según la identidad del acusado o la víctima […] Este acuerdo ya no funciona. Seré directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición», pronunció.

El mandatario canadiense planteó que en las últimas dos décadas, una serie de crisis –financieras, sanitarias, energéticas y geopolíticas– pusieron de manifiesto los riesgos de una integración global extrema. Sin embargo, precisó que es recientemente que grandes potencias han comenzado a utilizarla como un arma, siendo los aranceles la palanca, la infraestructura financiera el medio de coerción y las cadenas de suministro las vulnerabilidades a explotar.

Mark Carney opinó que si bien las potencias medias deben adaptarse a la nueva realidad, se deben preguntar si simplemente deben construir «muros más altos» o si deben aspirar a hacer algo más ambicioso. En ese sentido, argumentó a favor de que las «potencias medias» actúen juntas, advirtiendo que «si no están en la mesa, estarán en el menú».

El mandatario norteamericano explicó además que «vivir la verdad» debe implicar nombrar la realidad, empezando por dejar de invocar un orden internacional basado en reglas como si aún funcionaria como se anuncia. Sostuvo que actualmente hay un sistema de creciente rivalidad entre grandes potencias, donde las más poderosas persiguen sus intereses utilizando la integración económica como coerción.

«[Vivir la verdad] significa actuar con coherencia, aplicando los mismos estándares a aliados y rivales. Significa construir aquello en lo que decimos creer, en lugar de esperar a que se restablezca el viejo orden. Significa crear instituciones y acuerdos que funcionen como se describe. Y significa reducir la influencia que facilita la coerción: eso es construir una economía nacional sólida. Debería ser la prioridad inmediata de todo gobierno», añadió.

Finalmente, emplazó a los países a no lamentar el «viejo orden», dado que no volverá, sino a construir algo más grande, más fuerte y más justo. Indicó que esta es la tarea de las potencias medias y las naciones que más tienen que perder en un mundo de fortalezas.

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