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Metrópoli

200 asisten a la Tercera Marcha Anti Gentrificación… en medio de cerco policiaco

Foto: Francisco Mendoza

La Tercera Marcha AntiGentrificación se realizó este sábado en el Centro Histórico de Ciudad de México (CDMX) con una de sus asistencias más bajas. Sin embargo, lo más destacable era que los manifestantes eran superados en número por los policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC).

Alrededor de las 2:30 p.m., un grupo de aproximadamente 200 personas, según la SSC, se conformó frente al Hemiciclo a Juárez, ubicado en la Avenida Juárez y en medio de la Alameda Central. Pese a que la convocatoria era para nuevamente protestar contra la gentrificación de la CDMX, también aparecieron consignas a favor de Palestina y otras más para conmemorar el 72 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, hecho con el cual inició la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro.

Previo al inicio de la movilización, uno de los líderes del contingente se pronunció en contra de la amplia presencia policiaca en la zona, misma que desde entonces comenzó a encapsular a los presentes. Al respecto, comentó que eso era prueba de un Estado autoritario, fascista y controlado por intereses superiores, pues mientras que el gobierno no atiende casos de robo, asesinatos, desapariciones y más delitos, muestra su incomodidad ante la realización de la marcha.

Acto seguido, inició el andar de los presentes hacia el Zócalo, en lugar de la Embajada de Estados Unidos como se había anunciado originalmente. Eso provocó que los policías -con sus respectivos cascos y escudos- comenzaran a seguirlos por los costados. Mientras tanto, detrás de los congregados caminaba personal de la Secretaría de Gobierno para dialogar con los manifestantes en caso necesario, resaltando la presencia de Fadlala Akabani Hneide, subsecretario de Gobierno capitalino.

De entre las personas presentes, un grupo de mujeres coreaba «¡Vivienda primera, a la hija de la obrera; vivienda después, al hijo del burgués!» y «¡Vecina callada, será gentrificada!». Otros más, gritaban «Policía consciente, se da un tiro en la frente» y «Fuera yanquis de América Latina, fuera sionistas de Palestina». Asimismo, se leían algunas pancartas con mensajes como «Aquí se habla español», «No me llames frijolero si vienes a gentrificar mi suelo».

Casi en el cruce entre Eje Central y Avenida Juárez, una mujer con altavoz en mano comenzó a destacar que había más policías, a los que llamó «puercos uniformados», que manifestantes. Expresó que los elementos policiacos deberían estar cuidado los paraderos o buscando a las desaparecidas en lugar de estar utilizando recursos públicos para intimidar una protesta legítima. «Ojala un día se pasen de este lado donde deben estar porque son pueblo uniformado, jodido y explotado», dijo.

El contingente avanzó sobre Eje Central y tomó avenida 5 de Mayo para dirigirse hacia la parte más céntrica. Ahí, un hombre extranjero salió desde un balcón de un restaurante indicándoles con señas que avanzaran, hecho que provocó un intercambio de palabras entre este y el grupo; todo terminó segundos después cuando el individuo ingresó al inmueble nuevamente y cerró la puerta. El grupo continuó caminando hasta llegar frente a Catedral, desde donde se emitió un mensaje.

«Vamos a defender a nuestros barrios, nuestras historias y nuestras formas de vivir, porque lo que nos une no es solo es indignación, sino la esperanza por un mejor mañana. Hasta que vivir en dignidad no sea un privilegio, sino n derecho. Hasta la victoria siempre, compañeros», dijo uno de los que utilizaron el altavoz.

Enseguida, los protestantes dieron media vuelta y caminaron para llegar al cruce entre avenida Juárez y Balderas, detrás de la Alameda Central, ante lo cual la policía volvió a seguirles. Ahí nuevamente hicieron un alto y minutos después arribaron más policías. Aunque la movilización había sido pacífica, con algunas pintas o frases pegadas en mobiliario en medio de las calles, todo se descontroló cuando los manifestantes intentaron retirarse.

Anunciando su intención de irse en Metro y hacer un «Metro popular», es decir, pasar y dejar ingresar a otros usuarios sin pagar, policías les impidieron primero el paso hacia Metro Hidalgo. Frustrado su intento, caminaron en dirección contraria para llegar a Metro Juárez; pese a ello, los elementos de seguridad pública se movilizaron para impedirlo nuevamente.

En esos momentos se observaron empujones para evitar el ingreso de los manifestantes a la estación. Además, se vio cómo uno de los participantes fue retenido por elementos policiacos, apartado y posteriormente soltado hacia uno de los costados, cerca de los puestos de comida. Sin embargo, en un descuido de los encargados de la seguridad, los manifestantes corrieron para ingresar en la otra entrada de Metro Juárez, alcanzando a entrar y pidiendo que se dejara ingresar a los que faltaban.

Ya dentro, pidieron el auxilio de dos paramédicos diciendo que durante el choque habían sido «agredidos en su cuerpo» al ser aplastados, empujados y cortados por parte de los policías. En tanto, uno de los jóvenes declaró que vivieron un «trato de la chingada» porque vivieron una «persecución» policiaca fuerte pese a que no hicieron ningún tipo de daño, provocación o agresión a transeúntes.

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